Víctor Hugo Islas Suárez
Jean Baudrillard, un destacado teórico francés, exploró en su obra «El intercambio simbólico y la muerte» la idea de «la muerte de la subjetividad», este concepto sugiere que, en nuestra sociedad moderna, la interpretación y el significado que tradicionalmente atribuimos a los objetos están siendo reemplazados por una forma de objetividad radical, para entender mejor esta idea, vamos a explorar dos ejemplos: la moda y las redes sociales.
La moda y la muerte de la subjetividad
Imaginemos un par de tenis, hace algunas décadas, la elección de calzado podría haber estado influenciada por factores personales, como el confort o la durabilidad, hoy en día, sin embargo, la moda ha transformado estas elecciones en una cuestión de superficialidad y tendencia, los tenis ya no son solo un calzado; son un símbolo de estatus social y moda que dictan qué es «cool», las personas compran ciertos modelos no porque sean los más cómodos o duraderos, sino porque desean ser vistos usando lo que es popular.
En este sentido, la subjetividad del individuo, que podría haberse centrado en la comodidad o en la utilidad del calzado, ha sido reemplazada por una objetividad superficial donde el objeto (los tenis) se presenta sin necesidad de ser interpretado más allá de lo que dicta la moda, lo que importa no es el significado personal que uno le da al objeto, sino la imagen que proyecta.
Las redes sociales y la muerte de la subjetividad
Otro ejemplo claro es el de las redes sociales, imaginemos una plataforma como Instagram, donde las imágenes y los momentos compartidos por los usuarios no necesariamente reflejan la realidad de sus vidas, sino una versión editada y embellecida, las personas publican fotos no tanto para compartir su subjetiva y genuina experiencia, sino para encajar en una narrativa específica que dicta lo que es «digno» de ser mostrado.
Por ejemplo, un adolescente podría publicar una foto de sus vacaciones en la playa no porque quiera compartir su alegría personal, sino porque sabe que esta imagen será bien recibida y generará «likes» y comentarios positivos, aquí, la subjetividad del individuo, es decir, su experiencia personal y su significado, ha sido reemplazada por una forma de objetividad donde lo que importa es la validación externa y superficial.
La teoría de «la muerte de la subjetividad» de Jean Baudrillard nos invita a reflexionar sobre cómo hemos perdido la capacidad de interpretar y dar significado personal a los objetos y experiencias. En lugar de eso, vivimos en un mundo donde la imagen y la percepción externa dictan nuestras elecciones y comportamientos, entender este fenómeno nos ayuda a cuestionar y quizás recuperar nuestra subjetividad en un mundo cada vez más dominado por la objetividad superficial.
Muchas personas, (millones) se dedican solo al “repost” al clásico “x2”, el “si soy” o “me representa” imitan frases y comportamientos sin generar los propios, los “haters” e “influencers” en todos los ámbitos contribuyen a la pérdida de la objetividad y todo se vuelve subjetivo, en mundo irracional en donde el “wannabe” predomina sobre la autenticidad, esto llega a extremos de la imitación, la piratería de las marcas ha encontrado su nicho en estos temas, los tenis son pirata, y te hacen sentir “dentro” al igual que con el resto de la ropa, esa “necesidad” de parecer termina en pretender ser.
Hay que hacer una autocrítica sobre en donde estamos cada quien, quienes somos en realidad y que deseamos proyectar, debería de ser más que nunca uno de los temas centrales de la sociedad pero sobre todo del individuo.