Víctor Hugo Islas Suárez 

A veces parece una luminaria de la calle, otras no la vemos, muchas más vemos como sobre sale de entre las nubes como queriendo pasar a saludar, marineros, poetas, astrólogos (blah) y astrónomos se han enamorado de ella, y hace poco vi una imagen en internet que me hizo escribir este artículo, básicamente, un chico le regalaba la luna a una chica, (hemos escuchado eso cientos de veces, así que debe tener muchos dueños) 

La luna es el único satélite de la tierra, pero ha sido clave para que la misma sea como es ahora y, sobre todo, sin ella, hubiera sido imposible que se dieran las condiciones para la vida en nuestro planeta, la luna es esencial para que las mareas sean posibles, de la misma forma que la tierra atrae a la luna, ésta también nos atrae, creando un efecto de estiramiento del planeta aovándolo, esto produce un ligero movimiento de atracción a la luna y viceversa, lo que provoca la subida y bajada de la marea dos veces al día. 

También, está demostrado que la luna se aleja de la tierra de forma imperceptible algo más de 3 centímetros al año, lo significativo de esto está en que, si la luna estuviera mucho más cerca, como hace miles de millones de años, las subidas o bajadas de mareas podrían ser de kilómetros. 

Esto también hace pesar que esa fuerza de atracción de la Luna, cuando ha estado muy cerca de la tierra y creados oleajes increíbles, han sido capaces de arrastrar enormes cantidades de tierra en la que los minerales y sustancias químicas, junto con la energía solar que se recibía, y formar ese primer líquido, que muchos científicos denominas de manera coloquial “sopa”, en el que se pudieran formar las primeras moléculas orgánicas, aminoácidos, que serían las esencia de la vida en la tierra, es decir, que muy posiblemente sin la luna no existiríamos. 

La luna, también, mantiene la estabilidad del clima en nuestro planeta y el ciclo de las estaciones, además de esto, si no tuviéramos a muestro satélite, si la luna estuviera presente en la noche y nos atrajera, la tierra tardaría solo 8 horas en dar una vuelta completa sobre sí misma, lo que afectaría a varias cosas, vientos más violentos, una atmósfera con más oxígeno, mayor campo magnético y, además, el año tendría 1.095 días, de nuevo, le debemos hoy nuestra existencia a la luna. 

El valor de la luna está, como he mencionado, en que sin su influjo, la tierra es más que probable que no hubiera existido como la conocemos, aun así, es muy poco lo que sabemos aún sobre nuestro satélite, si bien es cierto que se hicieron varias expediciones a ella y se obtuvo material para su estudio, se desconoce muchísimo de ésta y se están estudiando nuevas formas de, además de poder aterrizar sobre ella, estudiarla desde otros puntos de vista que nos ayuden a conocerla muchísimo mejor e incluso ver la forma de aprovechar algunos de sus recursos naturales. 

Por otro lado, las fases lunares son responsables de la luz que puede existir en la noche, pudiendo esta ser mayor o menor, estos aspectos de las fases lunares son ampliamente conocidos desde la antigüedad, pero lo cierto es que también existieron algunas creencias relativas a estos cambios en la apariencia de la Luna, que son francamente infundados, por ejemplo, se ha hablado de la Luna como un elemento que puede influir en el comportamiento de las personas o en el crecimiento de distintas partes del cuerpo, como por ejemplo el pelo o las uñas. 

Así que mientras los amorosos siguen regalando lo que no es de ellos, y las películas de Hollywood pelean entre vampiros y hombres lobo, seguiré contándoles aspectos interesantes de la luna en próximas entregas, por ahora, esta noche, cuando miremos al cielo, por lo menos digámosle “gracias” merecido lo tiene. 

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