Víctor Hugo Islas Suárez
¿Has probado las quesadillas con chapulines, los tacos de gusanos de maguey con salsa martajada, los chapulines enchilados, frijoles con chinicuil, o unos escamoles a la mantequilla? Estos son unos pocos ejemplos de las formas que tenemos en México para comer insectos, y debo decir que son una delicia, cada que se me presenta la oportunidad de probar algún platillo con insectos no le digo que no, y usted que me lee debería hacer lo mismo ya que muy posiblemente los insectos sean la comida del futuro.
No debemos de pasar por alto su alto contenido nutricional, aeta última característica, en particular, ha hecho que estos minúsculos habitantes del reino animal estén siendo considerados por los expertos como una alternativa nutricional importante para garantizar la alimentación del mundo.
De hecho, la cría de insectos con propósitos alimentarios puede llegar a ser incluso necesaria, a la luz del crecimiento de la población mundial, con mil millones de personas que padecen de hambre crónica, y con la población mundial que, según cálculos, llegará a los 9 mil millones de personas hacia el 2050, se estima que la producción de alimentos deberá duplicarse, y esta producción deberá venir de algún lugar, ya el suelo se hace escaso, los océanos sufren de la sobrepesca y el cambio climático pone estrés adicional sobre el sistema alimentario global, criar insectos para consumo humano o animal es una posible alternativa para satisfacer la demanda global que está virtualmente inexplorada.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que los insectos forman parte de la dieta tradicional de cerca de 2 mil millones de personas en todo el mundo, la organización internacional considera que existen varias ventajas en el consumo de insectos, hay unas 1900 especies comestibles conocidas, contienen proteína y grasas “buenas”, su cría emite menos gases de efecto invernadero que la ganadería y pueden ser una fuente de ingresos para los más pobres del mundo.
Cambiar la dieta no es fácil, porque se trata de un cambio de comportamiento individual y aún hay mucho por hacer para poder poner en marcha granjas de insectos, en todo caso, no parece difícil prever que en un futuro no tan lejano, en la oscuridad de una sala de cine donde se estrene el éxito hollywoodense más reciente, el crepitar de las palomitas sea sustituido por el delicado crujir de los chapulines, comer insectos puede verse como una curiosidad, algo folclórico o una extravagancia, pero en realidad para muchas personas es un alimento habitual.
Es un hecho que con el crecimiento de la población llegará un momento de colapso, no se podrá mantener una cadena de producción suficiente para alimentar a todo el mundo, vamos, ni ser vegetariano será sustentable en un momento del planeta, se tiene pues que aprovechar los espacios y generar menor impacto al ambiente, es por eso que esta idea no resulta en lo más mínimo impensable.
Y usted, ¿está dispuesto a incluir insectos en tu dieta diaria? Si es por esa “sensación de asco” déjeme decirle que peor se ven las carnitas grasientas o los tacos cocidos en un caldo de manteca, más grotesco es pensar en lo que pasaron los cerdos o reses o pollos para llegar a su boca, así que dele una oportunidad a los manjares que en México se preparan y en una de esas, estará usted preparado para el futuro y si no, pues no se arrepentirá de los sabores, además algunos de estos platillos son en verdad caros y por lo menos lo podrá presumir si esa es su forma de pensar.
















