David Eduardo Hidalgo Ramírez 

Existe suficiente evidencia que demuestra que la variante Ómicron es muy buena para evadir la respuesta inmunitaria de las vacunas. Aún quienes han recibido una tercera dosis de refuerzo se han contagiado, ejemplo de ello lo es el presidente de México, quien, a 5 semanas de haberse vacunado por tercera ocasión, se contagió por segunda vez de Covid-19. 

El alto índice de propagación que se ha registrado, habrá de incrementarse considerablemente durante las próximas semanas, advierten especialistas; mientras tanto, quienes se han aliviado lo han hecho gracias a remedios caseros y caricias, tal y como lo compartió en un video Andrés Manuel López Obrador: “No están de más las caricias, nunca sobran las caricias entre parejas, caricias para los hijos, entonces, con cuidado nada más de no contagiar”. 

Desde el inicio de la pandemia y como presidente de la COFEMITES Mundial de Medicina Tradicional, Integrativa, Complementaria y Educación en Salud, advertimos que las caricias no solo nos hacen sentir bien, a través de ellas compartimos sentimientos positivos que nos ayudan a mitigar el dolor, enfrentar la depresión y fortalecer nuestro sistema inmunológico. 

Diversos estudios han demostrado que el contacto afectivo aporta beneficios para la salud y el bienestar integral. Cuando alguien nos caricia, en nuestro cerebro se incrementa el sentido de propiedad de nuestro cuerpo, deseando conservarlo sano y continuar siendo objeto del cariño que recibimos a través de esa conexión física que nos reconforta. 

Las caricias, los abrazos, besos o un simple apretón de manos, son la mejor medicina para fortalecer nuestro sistema inmunológico. Sentirnos amados también es indispensable para fortalecer nuestra salud mental y física.  

Una caricia tiene el poder de reducir la presión arterial, el ritmo cardiaco y el estrés. Una caricia aumenta la oxitocina -nuestra hormona del amor-, lo que propicia emociones placenteras y reduce la ansiedad.  

Para el ser humano es tan importante una buena alimentación como el amor y una buena dosis de caricias nos ayudará a alcanzar ese equilibrio que nos convierte en seres seguros de sí mismos, con un escudo infalible que nos permitirá afrontar todo aquello que atente contra nuestro bienestar. 

Quedarnos sin caricias nos provoca “hambre en la piel”, que no es otra cosa que la necesidad biológica que tenemos de intercambiar caricias, besos y abrazos. No olvidemos que nuestra piel es el órgano sensorial más grande que poseemos y el tacto el primer sentido que activamos desde nuestro nacimiento. 

Nadie duda que las personas más felices y las más saludables son aquellas que mantienen vínculos sólidos con sus seres queridos y, las caricias es ese maravilloso lenguaje que nos proporciona toda esa información que nos permite tener el control de la salud en nuestras manos.