El descrédito del presidente / primera parte

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Redacción

La sombra del descrédito se cierne sobre la figura del actual Presidente de México,  Andrés Manuel López Obrador, toda vez que durante su trayectoria política ha demostrado sus dotes como maestro del secuestro, el engaño, el chantaje, la extorsión, la violencia y el crimen, en perjuicio de los casi 123.5 millones de personas que
habitan en el país.

Por primera vez en la historia política del PRD –su ex partido- y de Morena, sale a relucir a detalle, el negro pasado que intentó ocultar celosamente el actual Presidente de la República; el mismo que antaño, trató de edificar “La Ciudad de la Esperanza y sentirse
“indestructible”.

Es decir, aquel político que luego de ser desaforado y retirado de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, heredó a los capitalinos una deuda superior a los 13 mil millones de pesos, toda vez que durante los primeros cuatro años de su administración, no logró
establecer un manejo sano de las finanzas públicas.

Por los mismos motivos, su ex partido, el PRD, también dejó pendiente un finiquito de 30 mil millones de pesos, producto de sus siete años de mandato.

De acuerdo a datos que proporcionaron al autor de este reportaje, integrantes de la bancada priísta en el actual congreso local –antes la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF)-, desde que López Obrador llegó al poder, la capital del país funcionó con un déficit permanente que incrementó el tamaño de una deuda que, eventualmente,
se volvió insostenible.

Ello, porque la administración del tabasqueño no fue capaz de generar recursos propios para sanear las finanzas y utilizó falsas austeridades que solo fueron recursos no ejercidos, pese a que el Presupuesto de Egresos ordena dichos gastos.

De acuerdo a los diputados locales del partido tricolor, es muy cuestionable la aplicación del programa de austeridad “tan cacareado” que según Andrés Manuel generaría ahorros de 3 mil millones de pesos al año, que serían suficientes para saldar el recorte federal.

“La austeridad que promovió el ex jefe de Gobierno, sólo es elemento de discurso, mas no de polémica con resultados concretos”, argumentó en su momento el ex legislador priísta, Héctor Mauricio López.

El político tabasqueño –señaló–, habló insistentemente de ahorros en la administración, pero en la realidad se trató de subejercicios, posposición de obras y otro tipo de acciones que generaron un efecto de “austeridad republicana”, pero que en el fondo, sólo se estancaron los problemas.

LA HISTORIA DEL PEJE

Andrés Manuel López Obrador nació el 13 de noviembre de 1953 en el poblado de Tepetitlán, municipio de Macuspana, Tabasco.

En 2000 asume la titularidad de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, con el apoyo del PRD, luego de haber sido presidente del PRI en su tierra natal, así como del mismo partido del sol azteca.

Casa donde nació AMLO en Tabasco.
Casa donde nació AMLO en tabasco.

Cursó la licenciatura de Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y recientemente se tituló con la tesis Proceso de Formación del Estado Nacional en México 1821-1867 e inició su carrera política al colaborar activamente en la campaña electoral de Carlos Pellicer para la gubernatura de
Tabasco.

En 1977 fue nombrado director del Instituto Indigenista de su estado natal y en 1984 emigró a la ciudad de México para asumir la Dirección de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor.

Conectado desde su época universitaria con el ala marxista dentro del PRI, –originada cuando el presidente Lázaro Cárdenas se alineó con la URSS en los años treinta–, colaboró primero con el gobernador Enrique González Pedrero en Tabasco, y más tarde se unió a la disidencia que encabezó Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Vale dejar constancia que López Obrador –conocido popularmente como el “Peje”—no es ningún advenedizo en el cardenismo, toda vez que es nieto de José Obrador Revueltas, oriundo de Ampuero, Santander, quien militó en el Partido Comunista Español y llegó a México en calidad de exiliado.

Una vez en tierras aztecas, Obrador Revueltas gozó de la protección del entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río, a quien inculcó sus principios ideológicos de izquierda, junto con “Manuelita”, madre y educadora de López Obrador.

Su retiro de la política en Tabasco se dio no por la voluntad de alinearse con la disidencia de Cárdenas Solórzano, sino porque fue removido como presidente del PRI a petición de la mayoría de los mandatarios municipales del estado.

Ellos, le achacaban que como cabeza de partido querían controlar su desempeño y los presionaba para aplicar sistemas de organización social que había aprendido en sus viajes a Cuba.

Entre los alcaldes que más lo cuestionaron estuvieron Eugenio Amat de la Fuente, de Ciudad Cárdenas, y Abenamar de la Fuente Lazo, de Humanguillo, habiendo salido estos hechos a la luz pública en 1988 y en 1994 en que “El Peje” contendió sin éxito a la gubernatura de su estado natal.

Obviamente, dejó bien colocados en el régimen priísta a un buen número de seguidores que cuando decidió radicar en la ciudad de México, le mostraron su gratitud con envíos puntuales de dinero.

Muy diversos y complejos han sido los aspectos de la conducta de Andrés Manuel, sea en su época como priísta de oportunidad y a partir de su inserción en el campo opositor, pero como todos ellos inciden en su accionar político, porque no pone límite entre su personalidad privada y la pública, es prudente diseccionarla por capítulos conforme
a los hechos más sobresalientes que ha protagonizado.

AGITADOR PROFESIONAL

De acuerdo a la opinión de psicólogos, López Obrador es un subversivo
nato hacia cualquier ordenamiento de la sociedad en que vive.

Este concepto médico es reforzado con una síntesis de sus revueltas
más conocidas a partir de que se incorporó al PRD.

A) Después de perder la elección en Tabasco durante 1988 y asumir la presidencia del partido del sol azteca, aprovechó las marcadas deficiencias de gobierno y de divisionismo en el PRI para provocar desestabilización e ingobernabilidad en el estado. Para ello se dedicó durante más de dos años a promover marchas, plantones, mítines, bloqueos de carreteras, invasiones de tierras, secuestros, golpizas, extorsiones y muchas formas de hacer “política” delictuosa por todo el territorio tabasqueño, hechos que quedaron registrados en la prensa local y nacional. Aun así, su partido perdió las elecciones en 1991.

B) En 1991 promovió y llevó a cabo el Exodo de la Democracia que consistió en una marcha que partió de Villahermosa a la ciudad de México con sólo 150 personas, pero al cruzar los estados de Veracruz, Puebla y Tlaxcala, lo hizo engrosar con sus arengas antigobiernistas a cerca de 5 mil personas, en su mayoría desocupados e indigentes que entraron a la capitales 5 de enero de 1992, gritando slogans del PRD así como vivas a López Obrador y al Ché Guevara, al tiempo que exigían la renuncia del gobernador tabasqueño, Salvador Neme Castillo, quien lo había derrotado en las urnas.

Ocuparon la Plaza de la Constitución, corazón de la capital mexicana y se sostuvieron mediante las generosas dádivas de los priístas que querían quitárselos de encima y de los perredistas que les pagaban por no regresar, lo que al fin ocurrió el 28 de enero, fecha en la que Neme Castillo renunció y Andrés Manuel López Obrador levantó la ocupación cargado de dinero y de “prestigio” entre la izquierda.

c) El 1° de septiembre de 1993 fueron secuestrados en Villa Benito Juárez, Tabasco, 17 jóvenes profesionistas enviados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos para verificar denuncias de campesinos damnificados por obras de Petróleos Mexicanos. El secuestro fue cometido por secuaces del “Peje”, quienes durante seis días llevaron
amordazadas a sus víctimas hacia diversos pueblos, donde les interesaba presionar a PEMEX para que entregara “indemnizaciones” a miembros del PRD, equivalente a 12 mil millones de pesos. Los infortunados fueron liberados por los cuerpos policiacos.

Mucha gente pidió en las calles que se encarcelara a López Obrador, pero como actuaba impunemente, presentó de nueva cuenta su candidatura para gobernador con el lema “Trabajo, Honradez y Justicia”, y se renovaron las marchas, plantones y agresiones violentas contra la ciudadanía.

D) Los actos más agredidos por AMLO para presionar por la obtención de la gubernatura, fueron la toma y en no pocos casos, el incendio de pozos petroleros –que eran propiedad de la nación–, a manos de fuerzas de choque del PRD que personalmente incitó y envió los campos de PEMEX a plena luz del día.

Nadie daba crédito a tanta barbarie, pero igualmente nadie hizo nada por impedírselo. El propio presidente Ernesto Zedillo actuó con flaqueza, olvidó la ley y el interés nacional y detuvo las averiguaciones previas iniciadas por los ataques contra las vías federales de comunicación, daño al patrimonio del Estado, amenazas cumplidas y otros más.

Con ello, el “Peje” quedó con tanta impunidad y tan ensoberbecido que días después envió a su incondicional Julio César Alvarez Santos y a una turba de perredistas a tomar las instalaciones de la petroquímica de ciudad PEMEX donde causaron destrozos a la paraestatal y a numerosos comercios privados.

El bloqueo culminó con una marcha hacia Villahermosa donde exigieron de PEMEX y del gobierno de Tabasco, la astronomía cifra de 225 mil millones de pesos para repartir entre 7 mil perredistas que entregaron jugosas sumas a su líder “defensor de la honradez y la democracia”.

Y así desde 1993 a 1995 llegaron a acumularse 247 denuncias contra López Obrador y sus colaboradores, mientras que en 1996, se le adjudicaron otras 100 de estas, sin que por eso, haya sido encarcelado.

Existen constancias de que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, el ex titular del entonces denominado Departamento del Distrito Federal (DDF), Manuel Camacho Solís y PEMEX entregaron cuantiosas sumas de dinero a López Obrador para que contuviera los desórdenes e indemnizara por el “desgaste físico” que sufrieron sus manifestantes y
alborotadores. Nunca se conoció el paradero de ese dinero.

Con mucha razón, el escritor Rafael Loret de Mola, al presentar a principios de 2004, su libro “Destapes” afirmó que Andrés Manuel “es un hombre que cuenta con tan extraordinaria capacidad de insubordinación que podría llevar a México hacia una racha de barbarie”.

Bajo el título “López, 10 años de Violencia Callejera”, el extinto rotativo La Crisis publicó un amplio reportaje firmado por el periodista Mauricio Laguna Berber, sobre el negro historial del ex jefe de Gobierno.

En la publicación se narra la década en que a “machete limpio” y otro tipo de armas blancas, sus seguidores arremetían contra los trabajadores de Petróleos Mexicanos, así como del terror que sembraron sus huestes en muchas comunidades sureñas.

ANTECEDENTES CRIMINALES

Si bien en las acciones subversivas hasta el momento reseñadas, el protagonista de esta historia cometió delitos por propia mano –en su calidad de agitador social–, existen otras acusaciones que ensombrecen más aún el panorama y que igualmente quedaron impunes, pero que no pudieron ser cubiertas con el “velo político”.
El día 9 de julio de 1969, según una publicación alterna de El Universal, o cuatro años antes según otras versiones, Andrés Manuel y su hermano menor José Ramón, jugaban con una pistola propiedad de su padre.

Cuando de pronto, cayó al suelo José Ramón y con un balazo en el pecho, que lo privó inmediatamente de la vida.

Manos misteriosas hicieron desaparecer todos los archivos de esa época en Tepetitlán, e inmediatamente se hizo saber a los habitantes que el suceso había sido un accidente.

Sin embargo, inevitablemente también comenzaron a surgir versiones de que eso se trató de una venganza de Andrés Manuel, quien siempre sostenía fuertes riñas con su consanguíneo.

Por el hecho, López Obrador fue encarcelado, pero muy pronto liberado por la intervención de don Diego Rosique, hombre influyente de la región. La situación se tornó tan abrumadora que la familia se vio obligada a cambiar su residencia.

Otro suceso que no pudo ser encubierto en su totalidad, fue el que se presentó también en Tepetitlán, donde Andrés Manuel se lió a golpes con un joven llamado José Angel León Hernández.

En el incidente intervino Carlos Manuel Rovirosa, quien al percatarse de lo ocurrido se acercó al sitio y separó a ambas personas.

Sin embargo, Andrés completamente iracundo, cuando ya se marchaba, repentinamente se volteó y lanzó una pelota de beisbol a la nuca de su rival, quien inmediatamente se desplomó inconsciente.

José Angel, quedó mal herido, tendido en el suelo y nunca más pudo recuperar la conciencia, toda vez que quedó en estado vegetativo, de lo cual se le derivaron ataques epilépticos.

Posteriormente, el estado del muchacho se agravó y en pocos meses, murió; este asesinato y el de su hermano, quedaron ocultos por muchos años , hasta que hoy, por primera vez salen a la luz pública. Hay un asesino en la Presidencia de la República.

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