Jesús Corona Osornio
Un gobernador pide licencia para iniciar una precampaña en su partido, con la intención de ser el candidato a la presidencia.
Se termina su licencia, vuelve al gobierno de su estado por cinco días, pero ya es el precandidato de su partido, y tiene spots para ese propósito.
Hasta aquí todo parecería normal, pero, no es tan simple, un gobernador con propaganda pública como precandidato, violatorio de las leyes.
Luego viene la trama, la perversidad política de quien dice hacer política “nueva”, sin nada que ver con la vieja. (Risas por favor).
Pero resulta que no, el joven gobernador ha generado un galimatías legal, asesorado desde una oficina del Palacio Nacional, asunto muy delicado.
El congreso local nombra un interino, dentro del marco legal, pero el gobernador tiene otros planes, y son que él decida y no los diputados, quien sería el interino.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación, (SCJN), indicó que corresponde al congreso local tal facultad, pero el gobernador, quiere nombrarlo y que además sea del color naranja, solo por sus polainas.
Todo esto francamente pareciera un divertimento, lamentablemente, al aparecer la figura del presidente apoyando a Samuel García, le da un giro terrible al asunto.
El señor del Palacio Nacional, se mete en un tema que debiera ser de los nuevoleoneses, de sus leyes estatales, de su propio Congreso y de la Suprema Corte que ya dictaminó.
Pareciera que en la yerba seca de las precampañas, el gobernador Samuel y el propio presidente López, quisieran prender la mecha y provocar un incendio.
No es poca cosa lo que sucede en Nuevo León, va más allá del capricho de un joven político, es la acción de un gobernador desacatando la Constitución de su Estado.
Nuevo León ya tiene un gobernador interino, votado por el congreso local su nombramiento es legal, no hay más que decir.
La situación en ese maravilloso Estado, de gente inteligente, muy trabajadora, para cuando se publique está columna, será de pronóstico reservado.
Duele la Patria cuando un puñado de rufianes, truhanes y sinvergüenzas apoyados en sus locuras, agreden las leyes, violan preceptos, y pretenden anteponerse a las normas que como ciudadanos nos rigen.
Samuel García fue insuflado por intereses perversos, Alfonso Romo habló con los grandes empresarios y con los poderosos de Nuevo León y les prometió mil cosas que por supuesto el joven gobernador, no ha cumplido.
Cegado por la soberbia y atraído por el canto de las sirenas del Palacio Nacional, y manipulado por un viejo lobo de mar, léase Dante Delgado, García se perdió.
Los juegos palaciegos, y las trampas de la política en las ligas mayores, le han hecho creer al autoritario gobernador, que el es un ser superior, que es de un material distinto, nuevo, pero no, Samuel García es otro practicante de los viejos usos y costumbres, es tan o más corrupto que los de la vieja escuela. Y pensar que pudo haber llegado lejos, las ligas mayores no son para cualquiera.
Entre otras cosas
La ciudad de capital del país tiene ya las precampañas de Clara Brugada y de Santiago Taboada, serán muy cerradas y de muchos golpes bajos, muchos de los que en público dicen apoyar a la de Morena, por debajo de la mesa le toman la mano a Santiago. El juego de siempre en la política local. Hasta la próxima.











