Jesús Corona Osornio

 Quinto informe del gobierno de Morena y no hay resultados, el presidente que tanto habla del período neoliberal, y repite los rituales.

Se fue a Campeche a curar las heridas que le dejó el proceso de el Frente Amplio por México, (FAM), cuyas cabezas partidistas detectaron intromisión de su gobierno, y adelantaron los resultados.

No pocos se molestaron con el adelanto y la declinación de la Senadora Beatriz Paredes Rangel. Política de altos vuelos y sobrada inteligencia.

Quizás, la Senadora no estuvo feliz con las formas erróneas y hasta majaderas del Diputado Alejandro Moreno Cárdenas, y presidente del Partido Revolucionario Institucional, (PRI).

La intromisión de Morena y el gobierno federal, se detectó a tiempo, la suma de firmas en favor de Paredes, y un inusual movimiento de promotores en algunos Estados, prendieron las alertas.

Algunos actores de la sociedad civil que integran la cúpula del FAM, promovían que el proceso concluyera el domingo tres de septiembre, aún cuando ya se tuviera conciencia de que Paredes Rangel, ya había declinado.

La decisión fue contundente, no tenía caso hacerlo, y menos cuando se tuvieron informes de que golpeadores de Morena, estarían haciendo destrozos en las mesas receptoras.

Así las cosas, López Obrador al día siguiente salió a la palestra mañanera a burlarse de como la oposición resolvió su proceso.

Otro vulgar impresentable, Mario Delgado, gerente administrador de Morena, también hizo lo propio. El golpe fue certero, directo al corazón del presidente.

Aunque la declinación abonó al discurso del señor del palacio -su palacio, privado- y a su lamentable manera de degradar su investidura y a la misma política.

Con el golpe se fue a la gira del adiós y de la pre inauguración del Tren Maya.

El Quinto Informe, no solo fue un canto a su propia persona, no solo fue un baño de egocentrismo patológico, y la confirmación de la fe de sus súbditos, que no gabinete.

López Obrador eligió a Campeche, entidad cuya gobernadora no solo violenta las leyes locales y nacionales, también se duda de su salud mental.

Los mensajes entre líneas que deja en la mesa el jefe del ejecutivo, no son cualquier cosa, ciertamente sabemos que es más importante la lealtad. (Léase, idolatría y fe en su persona).

Con el nombramiento de Luisa Alcalde, en la nuevamente disminuida Secretaría de Gobernación, cuya personalidad es igual a la de la Señorita de las mentiras, nula y carente hasta de saber leer correctamente. La defensa de Cuitláhuac Gutiérrez, Cuauhtémoc Blanco, Alfredo Ramírez Bedolla, y de Layda Sansores, si bien el no los nombró, si aprobó sus candidaturas, y ahora los protege.

Las entidades casualmente con los peores gobernadores también tienen problemas de inseguridad muy graves, sin que sus autoridades accedan a resolverlos; Veracruz, Morelos, Michoacán y Guerrero con Evelyn Salgado, cuyas deficiencias en su gobierno son más que notorias, David Monreal en Zacatecas.

Todos en Morena están cortados por las mismas tijeras, cada gobernador o gobernadora del partido presidencial, son imitadores muy limitados, muy malos, ridículos, del presidente AMLO.

Una catástrofe el gobierno, pero al señor presidente, lo de los otros datos, lo tienen convencido de que su mundo es el real, su México mágico, de oropel, es el único que hay.

En Morena no han entendido, la fe es para las iglesias, la fe se deposita en la Catedral, no en el Palacio Nacional. Quinto ¿Informe?

 Hasta la próxima.