Jesús Corona Osornio  

El crimen organizado vive su mejor momento, cotidianamente tienen vacantes, esas plazas las ofrecen sin ningún pudor. 

Municipios enteros forman parte de sus territorios, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, Michoacán y Guerrero, por citar solo algunos de los estados con un número gravísimo de muertes violentas y municipios cuyas autoridades han quedado solas frente a los criminales, cuyas armas superan con mucho a las de las policías, más de las veces sin preparación alguna. 

En el mundo del revés allá en Palacio Nacional, no pasa nada si no hay medicinas, si se carece de quimios, la obligación del Estado de otorgar servicios de salud con calidad y obviamente la medicación, para el presidente López, lo importante es que no se refleje en las encuestas, en su reducida visión quienes se enfermen tendrán que apañárselas solos. 

El señor de la austeridad, solo piensa en tener recursos para sus clientelas electorales. 

La visión infrahumana del señor López, aunada a su adoración por sí mismo, ha ocasionado que las políticas públicas estén ausentes en todos los temas que a la sociedad, en todos sus niveles, importan, la impunidad a tope, la impartición de justicia llena de baches, compras sin licitar, corrupción generalizada y una narrativa agresiva, puerilmente divisionista, carece el actual gobierno de confianza, los capitales en fuga o sin movimiento, somos un país cuyo Estado-Nación allende sus fronteras es visto como un ente inestable, sin garantías jurídicas. 

Tenemos tiempo señalando que la actual administración, va más allá de un sexenio, es un proyecto de largo alcance, cuya pretensión es hacer de la América Latina una especie de Unión Europea, con moneda única y dejando fuera a Estados Unidos y a Canadá y cuya unidad prevé presionar la desaparición de la Organización de los Estados Americanos. (OEA) 

Esta idea de la América Bolivariana cobró auge con Hugo Chávez que la impulsó y que ahora retoman Lula Da Silva y el señor López cuyo sueño es ser líder de ese bloque, de ahí los apoyos económicos y de vacunas a varios países centroamericanos. 

Andrés Manuel, imagina que será reconocido como humanista, impulsor de la América Latina y Bolivariana, cuyos anhelos izquierdistas contrastan con su conservadurismo de derecha. López no es de izquierdas, su formación fundamental es del viejo PRI, del priismo de nomenclatura y naftalina, de esos que tomaban café con la izquierda y cobraban con la derecha. López intentó que el Partido de la Revolución Democrática se convirtiese en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al no conseguirlo lo destruyó y se abocó a construir un movimiento, legalmente establecido con registro, sin que por eso este consolidado, por el contrario, sus luchas internas denotan que no cuajan como partido y tampoco han entendido que es y que significa que sean un movimiento. 

Todo al revés, lo que debiera estar arriba ahora esta abajo, la economía se desgasta en invertir recursos en la construcción de una refinería aun cuando el mundo avanza en las energías limpias, se construye un tren en el sureste sin importar el daño al medio ambiente. Un presidente muy activo, propagandista cotidiano desde su monólogo mañanero, pero no tenemos un estadista. Parlanchín y pendenciero, limitado intelectualmente, populista y resentido, traza el rumbo del país entre tumbos y gracejadas. 

Así podemos ver como en la masacrada Ucrania un comediante que gano la presidencia de su país hoy es un estadista, en el maravilloso mundo del revés mexicano, el pato le tira a la escopeta.  

México en caída libre y su presidente más preocupado por la popularidad y en cómo defender a su hijo José Ramón. 

Hasta la próxima.