Jesús Corona Osornio
El pasado 15 de septiembre en el tradicional grito de Independencia, el ciudadano presidente, agregó a las institucionales arengas, dos que llaman la atención por lo contradictorias que resultan proviniendo de quién cada mañana, desde hace ya casi cuatro años se ha dedicado a dividir y atacar a las clases medias y altas de nuestra sociedad. AMLO, una y otra vez, critica a quienes por su esfuerzo generan riqueza para el país pagando impuestos y en muchos casos también empleos.
El presidente con rostro adusto, casi molesto, arengó “muera el clasismo”, “muera la corrupción”, él promueve el racismo y clasismo; “fifís, conservadores, hipócritas” y otros epítetos más, la corrupción ha sido su lema desde campaña, “en mi gobierno no habrá corrupción” y resulta que su gobierno ha sido el menos transparente y calificado como uno de los más corruptos, hasta el Ejército sale manchado cuando se analiza la corrupción de este sexenio.
Por enésima vez, exalta; “Viva la fraternidad universal”, sea lo que fuere que nos quiere decir, no es casual, es importante por lo que evoca simbólicamente esa arenga, sea como una simple frase suelta, sea como una referencia a instituciones iniciáticas o religiosas es difícil saber lo que quiere decir el presidente.
Pero también el general secretario de la Defensa Nacional al usar su uniforme de gala con todas las banderas de las escuelas en que ha estudiado y lucir las medallas que le han otorgado, la rudeza amenazante de un discurso más de líder de partido que del hombre que dirige los destinos de las Fuerzas Armadas.
Señales, desde mi óptica, inequívocas de lo que está en marcha, la imposición de la ideología de un solo hombre, López Obrador a toda la ciudadanía de un país plural, en el que realmente la mayoría de quienes ejercen su voto, están en contra de ese socialismo trasnochado y dictatorial que ofrecen por la fuerza.
El presidente López ha destrozado las instituciones que equilibraban el poder omnímodo de quienes desde la presidencia gobernaban con poderes muchas veces hasta meta constitucionales, y hoy ejercidos sin decoro alguno por quien desde el Palacio consignó “Viva la democracia», ambiente raro, con olores a antidemocrática, con un sabor a dictadura y con unas oposiciones a punto de desaparecer. Ojalá me equivoque, pero insisto este gobierno militar que ya nos impuso López no pinta para nada bueno para el país.
Hasta la próxima.