Los diluvios, como eventos catastróficos que han significado el fin de una era, están presentes en una serie de culturas tan variadas como las mesopotámicas, las abrahámicas o las mesoamericanas. En nuestra realidad actual el escenario es muy diferente. Hace menos de un mes, el 12 de julio, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) publicó en el Diario Oficial de la Federación el “Acuerdo de carácter general de inicio de emergencia por ocurrencia de sequía severa, extrema o excepcional en cuencas para el año 2022. Esta determinación fue resultado del reporte del Monitor de Sequía de México al 30 de junio de este año. Tal vez la carga del lenguaje burocrático sea tan pesada que hace que se pierda la alerta de su sentido original, que se resume, en una palabra: “emergencia”.
¿Cómo vamos desde que se inició esta emergencia? Peor. Según el último reporte de la CONAGUA, publicado el viernes de la semana pasada, de los 2463 municipios del país, 1742 sufren escasez de agua. Es decir: poco más del 70% del total de municipios a nivel nacional tiene problemas de agua. En comparación con el reporte del 30 de junio (por el cual se emitió la emergencia), esto representa un incremento de cerca del 14% de municipios afectados: en un mes, hay 340 municipios más que presentan afectaciones por agua en un rango que va de “Anormalmente seco” a “Sequía excepcional”.
La crisis que está sufriendo la zona metropolitana de Monterrey deja claro que este es un problema grave para el que no existen soluciones inmediatas. Las autoridades locales pueden tomar acciones paliativas para atenuar el problema, pero es como ponerle una cubeta a una fuga de agua. Se requiere infraestructura, definir la prevalencia del consumo humano sobre el industrial, incluso establecer la obligación legal de que los municipios, los estados y la federación tengan que destinar una parte de su presupuesto anual al rescate hídrico y al manejo sustentable del agua. Es urgente diseñar un plan hídrico nacional a corto, mediano y largo plazo. Para esto se necesita un análisis integral de los recursos disponibles a fin de conocer, con datos duros, cuál es la situación actual y qué futuro nos espera si no cambiamos de manera radical.
Una parte del poema de Gilgamesh, la epopeya más antigua que hasta ahora conoce la humanidad, está dedicada al encuentro del héroe con Utanapishti —el hombre que se salvó del Diluvio—. Sin embargo, en la historia que ahora vivimos no cabe esperar un diluvio. Hoy México sufre una sequía: sin agua hay hambre, sed y muerte. Si no tomamos conciencia de esta crisis y actuamos en consecuencia, ni todas las lágrimas sobre los surcos del arado serán suficientes para alimentar las cosechas y saciar la sed.














