Rafael Lulet / @Rafael.lulet

 La declaración realizada por el presidente López Obrador el pasado 14 de enero, anunciando jornadas laborales de 24 horas para médicos, enfermeras y personal administrativo en Instituciones de Salud para el Bienestar (INSABI), así como en los institutos nacionales con el fin de mejorar y garantizar la atención para lograr la gratuidad del servicio, será un plan muy difícil de lograr.

 De por sí hubo descontento en la población porque el anuncio realizado por el mismo presidente que todas las atenciones hospitalarias inclusive las de especialidades serían gratuitas e informando Juan Antonio Ferrer Aguilar, titular del INSABI su implementación en sustitución del Seguro Popular a partir del día primero de enero del 2020, causando con ello reclamaciones en diferentes niveles en vista de la aparición de cuotas altas en comparación de las antes establecidas, afectando a muchos con solicitudes diferentes.

 Lo anterior derivó cascadas de críticas hacia Obrador, así como a Ferrer a quien calificaron con cero experiencia, a pesar de ser licenciado en administración de empresas con maestría, pero solo es experto laboral en instituciones arqueológicas, igualándolo con el ingeniero agrónomo, Octavio Romero Oropeza quien no cuenta con conocimientos en el ámbito de administración petrolera, pero ambos con algo en común: son amigos del presidente y tabasqueños.

 ¿De qué sirve el incorporar horarios de 24 horas de atención médica, sino hay medicamentos ni material clínico?, lo cual sería lo primero en resolver, insumos faltantes desde administraciones pasadas asunto sin solucionar o no les importa hacerlo, tanto la gente como el personal de las instituciones de salud se quejan sin ser escuchados ingeniándoselas para ver la manera de cómo sustituirlos con el fin de hacer su trabajo.

 La labor del Seguro Popular era otorgarles un apoyo de atención a través de un formato referencia, con el cual accedían a los servicios en instituciones de diferentes niveles y especialidades donde en ocasiones era gratuito o con cuotas bajas, por poner un ejemplo si una persona llegaba a una clínica de primer nivel o sea las más cercanas a la población por un posible cáncer, la canalizaban con el documento referencia a un hospital de especialidad catalogado como de tercer nivel y era atendida, si al final daba como resultado negativo, se le hacía el cobro de dichos servicios a un costo considerable de lo contrario seguía contando con el mismo respaldo, esto se lograba por el presupuesto federal así como por los convenios con dichas instituciones.

 Sin embargo con el cambio de un programa de salud a otro no se tomaron en cuenta las firmas de convenios, en los presupuestos además no se evaluaron la oferta y demanda del servicio al anunciarse ser “todo” gratuito, sin contemplar la falta de infraestructura, de personal, y lo principal: sin medicamentos así como de material clínico, sin estos últimos no sirve de nada tener un servicio de 24 horas, todo esto refleja la falta de experiencia, tanto del director del INSABI como del mismo presidente.

 Con este anuncio se está comenzando a comprometer al personal de los diferentes centros, hospitales e institutos de salud de todo el país tal como lo describió Marco Antonio García Ayala, Dirigente Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, porque se puede dar atención gratuita a la consulta externa y tal vez a la hospitalaria, siempre y cuando cuenten con los insumos pero a tercer nivel o sea a los de alta especialidad es difícil, pero ¿a quién le reclaman?, no lo hacen al presidente López Obrador o al director o a los jefes de medicina, lo hacen directamente al trabajador, a la enfermera, al médico o al personal administrativo de manera injusta debido a no ser su responsabilidad.

 Todo esto no lo sabe el presidente López Obrador porque siempre se ha atendido y se atiende él y su familia en hospitales privados tanto nacionales e internacionales como lo hemos podido ver en anteriores ocasiones, manejando como siempre un doble discurso, y lo podemos comprobar cómo cuando tuvo su problema cardíaco no fue al IMSS, sino a Medica Sur, eso en el 2013, o su hijo el más pequeño cuando se lesionó un dedo en el 2018, quien de igual forma fue atendido en el mismo hospital mencionado, sin olvidar actualmente el lugar de atención del nacimiento de su primer nieto.

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