Bernardo López
Más allá del aspecto económico -y de acuerdo al economista Felix Martin- el dinero es una tecnología social que abre caminos para entender los sistemas económicos más allá de las monedas respaldadas por el Estado. Este cambio de perspectiva es crucial para comprender las dinámicas monetarias modernas.
En su obra titulada “Dinero”, explica que el sistema “Yap” se encontraba basado en créditos y deudas donde las monedas de piedra actuaban más como fichas que representaban relaciones de crédito subyacentes, en lugar de ser medios de intercambio como lo señalan los autores clásicos: Aristóteles o Adam Smith.
En este sentido casi cualquier objeto puede representar esa relación de crédito, como el caso de los registros del Tesoro en Inglaterra, que funcionaron sin la utilización de una moneda; o como en el caso del cierre de los bancos en Irlanda -1970- donde la gente seguía realizando transacciones usando cheques, remarcando que el espíritu del dinero es el sistema de crédito y confianza que representa.
En nuestro país existe un experimento económico que ha atraído a muchas personas y que se inició en el municipio de Espinal,Veracruz, el surgimiento del Túmin -dinero en totonaco-, como parte de un proyecto de la Universidad Veracruzana Intercultural, para movilizar la economía local.
El Túmin se ideó como una moneda complementaria que promoviera y facilitara el trueque, que consiste en el intercambio equivalente y justo de bienes. Para los productores locales, la creación de esta moneda y los valores que respaldan su uso facilitan el mercadeo de sus productos; construyendo comunidades y economías locales fuertes en donde los bienes que salen de la comunidad benefician a la misma.
El Túmin tienen las características de que no sirven como herramienta de especulación, no generan intereses y valen más si pasan de mano en mano durante el intercambio de productos o servicios que acumulándolos. Además, son un agente de equilibrio económico para las comunidades y una filosofía de vida.
Los ejemplos citados nos ofrecen la amplia gama de posibilidades para denominar a algo como dinero, ya que la confianza en el instrumento y el consenso social permiten a las personas realizar los intercambios de mercancías, que en algún momento fueron representados por la sal, las barras de hierro o el cacao.
Entonces, cualquier objeto físico podría ser una representación de dinero para facilitar el intercambio de objetos, productos o mercancías, cuando los sistemas digitales presenten fallos. Como lo hemos repetido en varias ocasiones “más vale billete en mano que un ciento digital”.












