¡Qué tal mis queridos amigos! Espero que se encuentren muy bien y que los nervios no los acompañen en esta semana, termina la eliminatoria mundialista para México y en unos cuantos días se llevará el sorteo para el Mundial de Qatar 2022. 

Locura con las porras 

Tras lo suscitado en Querétaro, era evidente que la Liga MX y el resto de los clubes se iban a poner pesados con las barras para lo que resta del campeonato, pero esto ha causado muchos problemas de logística y en otras ocasiones la misma seguridad no ha sabido como apaciguar a los disque seguidores. 

En el Clásico Tapatío hubo muchos problemas para los aficionados que entraron, ya que tuvieron que presentar su ID para poder ingresar, muchos se molestaron de ¿Por qué? Tenían que identificarse u otros no sabían cómo hacerlo.  

Entre que los dejaban pasar y no, entraron media hora después de empezado el juego, situación que los clubes tendrán que poner orden. Caso diferente fue en el AZTECA; la famosa Monumental no tenía acceso al partido entre América contra Toluca, pero los barristas fueron más astutos comprando boletos de cinco en cinco y se reunieron en la cabecera alta, la goleada que le estaban dando al Toluca fue factor para que se levantaran a apoyar un rato.  

Lo que no se esperaban fue la entrada de elementos policiacos para calmarlos un rato, pero habrá que poner más medidas con este tipo de gente. 

Sin violencia 

Este es el torneo llamado Grita por la Paz y que pasó con la pequeña gresca que tuvieron los jugadores de Chivas, Miguel Ponce y Jairo Torres del Atlas; parece ser que los jugadores rojiblancos son especialistas en calentar este tipo de encuentros. 

Por ahí deberían de castigar o llamar la atención a Alexis Vega y a JJ Macías quien les presumió los títulos que tienen por los dos que el Atlas tiene. 

De tristeza 

La exhibición que mostró el Toluca contra las Águilas fue una completa tristeza, lo peor es que todos son culpables; los directivos como Francisco Suinaga Conde que es el presidente Deportivo; Antonio Naelson Sinha que es el director Deportivo; el técnico Ignacio Ambriz y los jugadores. 

Todo el organigrama está podrido, lo más triste es que no hay ningún tipo de proyecto que pueda restaurar la grandeza que los Diablos tuvieron, el cuarto grande ya no existe.