El futbolista brasileño Dani Alves, que esta mañana de viernes fue detenido por los Mossos d’Esquadra y llevado al juzgado de instrucción número 15 para que declare por una presunta agresión sexual, juega actualmente en las filas de Pumas de la UNAM pero sigue siendo un emblema del Barcelona, donde estuvo ocho años y medio divididos en dos periodos (2008-2016 y 2021-2022).

Ahora, Barcelona, la misma ciudad en la que se convirtió en un icono futbolístico, es el escenario de la presunta agresión sexual que realizó a una mujer en la discoteca Sutton la noche del 30 al 31 de diciembre. En la denuncia, la mujer asegura que Dani Alves le hizo tocamientos por debajo de la ropa interior sin su consentimiento.

Con el Barcelona, Alves ganó tres Ligas de Campeones, seis Ligas, cuatro Copas del Rey, tres Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa y cuatro Supercopas de España. Fue un fijo en el lateral derecho del Barcelona desde su llegada en 2008 y, desde que se fue en 2016, el equipo catalán aún no ha conseguido encontrarle un relevo que aporte su nivel en el terreno de juego.

Dani Alves regresó al Barcelona en mitad del curso pasado para jugar de azulgrana medio año con el objetivo de suplir las carencias que había en esa posición, mejorar la competitividad en el vestuario y tener opciones de acudir al Mundial de Qatar con Brasil. Su segundo paso por el conjunto azulgrana fue discreto, pero Alves logró su propósito de ser convocado para la cita mundialista.

El Barcelona decidió no renovarlo para la temporada actual y el jugador se fue al Pumas. Pero la relación entre la entidad azulgrana y el futbolista brasileño no se deterioró. Lo demuestra el hecho de que durante las semanas previas al Mundial, cuando el brasileño ya había finalizado la temporada en México y esperaba la convocatoria de Brasil, estuvo ejercitándose en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, donde se entrena el Barcelona, para no perder la forma.