Aleinad Mina
El movimiento Bauhaus, tiene este nombre por razones aparentemente sencillas, el origen del término procede de las palabras alemanas Bau (construcción) y Haus (casa), y representa la escuela de arquitectura, artesanía, diseño y arte, cuyo espacio está relacionado con las “Bauhütten medievales” o casas de los albañiles un claro paralelismo a un espacio pensado para la construcción. Tuvo una gran influencia en el desarrollo fundamental de la arquitectura.
De acuerdo a Walter Gropius, fundador de Bauhaus, se construyó un espacio en el que: «La forma sigue a la función, por lo que busca la unión entre el uso y la estética”, de ahí que diseña un espacio con gamas artísticas e industriales que no se limitan a conformar un instituto sino habitar un estilo de vida. Así pues, con una ruptura de ideologías clasistas del arte tradicional, se fusionaron las disciplinas impartidas tanto en la Escuela de Bellas Artes como en la de Artes Aplicadas. La principal atribución dentro de la arquitectura moderna fue la Bauhaus, esto debido a que conceptualizó lo que hoy entendemos como diseño industrial. Uno de los aspectos más importantes de su filosofía era la intención de unir el arte con el diseño para formar un gremio utópico que combinara arquitectura, escultura y pintura dentro de una sola expresión creativa. Con esa intención, la mayoría de los edificios se hicieron de concreto, cristal y metal para lograr revelar la forma en la fachada de los mismos dejando de lado la decoración excesiva de los órdenes clásicos. La Bauhaus considera en si una obra de arte a la edificación ingenieril o arquitectónica por si sola.
Uno de los principios básicos de la Bauhaus es que la forma va ligada a la función, esto implica que el diseño de los espacios se concibe con una función inherente a la geometría de los mismos. La geometría marca la pauta del empleo que tendrá cada habitación; la decoración, la luz, el mobiliario y los utensilios, también debían realizarse de acuerdo con principios geométricos. Este principio se aplica según Heinrich Von Eckardt en sus propias palabras: “Desde la silla en la que usted se sienta hasta la página que está leyendo”. Es decir, que el espacio no se limita a la edificación, sino que es un estilo que se adhiere a la vida cotidiana, se adaptar al espacio y su función a la estética.
La ciencia seguía siendo sin embargo una base para el estudio de nuevas y caprichosas formas que no se observaban tan fácilmente en la cotidianidad, pero que a través de estudios sobre la textura, densidad, versatilidad y resistencia de los materiales frente a los elementos clásicos.
Entre los diseños más emblemáticos encontramos sillas de oficina como la silla “cantiléver” de Mies van der Rohe sin embargo su influencia no se limitó solo al mobiliario o arquitectura si no que se desarrolló en una amplia gama de artes y oficios.















