Bernardo López

El discurso sobre el cambio climático continúa colapsando, luego que uno de los mayores promotores cambió su postura sobre el asunto y ahora rechaza la «perspectiva catrastofista» y deja de sonar las alarmas sobre el supuesto aumento de las temperaturas.

Bill Gates, el cofundador de Microsoft, ahora hace un llamado para en un extenso memorando publicado el martes, para reorientaran los esfuerzos hacia la mejora de la vida en el mundo en desarrollo y mitigar el alarmismo sobre los efectos del aumento de las temperaturas.

“Aunque el cambio climático tendrá graves consecuencias —sobre todo para los habitantes de los países más pobres—, no conducirá a la desaparición de la humanidad”, escribió. “La gente podrá vivir y prosperar en la mayoría de los lugares de la Tierra en un futuro previsible”, comentó el millonario.

Es muy cierto que todas las personas tienen derecho a cambiar de opinión sobre algún asunto, sin embargo, en este caso -como en muchos otros temas- se revela la existencia deliberada de una motivación política mas que científica sobre el «calentamiento global».

Ahora dónde quedan esos argumentos sobre favorecer la producción y consumo de carne sintética porque supuestamente la producción de ganado provoca gases de efecto invernadero, como lo señaló en su libro “Cómo evitar un desastre climático”.

Ahora, el millonario entra en contradicción con las exigencias que se vertieron en la reunión de la COP30, la cumbre anual de Naciones Unidas sobre el clima, que se realizó en Belém, Brasil; además el magnate no acudió a las discusiones.

Durante la reunión de la COP30, António Guterres, secretario general de la ONU acusó a los líderes del mundo por seguir siendo “rehenes” de los intereses de los combustibles fósiles que “aún reciben enormes subsidios públicos, gastando miles de millones en hacer lobby, engañar al público y obstaculizar el progreso”.

Ya hemos abordado en anteriores ocasiones la importancia del bióxido de carbono (CO2) para el origen de la vida, pero también para su evolución y desarrollo, pues el ciclo del carbono y el intercambio de gases entre seres vivos permite la regeneración de la fauna y la flora.

Por lo tanto la quema de combustibles fósiles no contradice el ciclo del carbono, pues este gas es absorbido por las plantas y algas, que lo convierten en biomasa y oxígeno mediante la fotosíntesis. En el caso de las algas realizan la conversión de bióxido de carbono a un ritmo relativamente rápido, aproximadamente un kilogramo de algas absorbe 1.87 kilogramos del gas al día.