Del desabasto de quimioterapias y medicamentos para nuestros niños, se ha cumplido un año ya de la primera toma del aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y casi dos años desde el inicio de las manifestaciones, no solo por el Derecho a la Salud, al oportuno y puntual suministro de los tratamientos, sino que ha sido una legítima lucha que nace del instinto más básico, y por ello el más genuino que pueda existir, la lucha por la vida, la vida de nuestros hijos.

Dos años de promesas no cumplidas o cumplidas a medias; dos años de sentarnos con Senadores, Diputados, Secretarios, Administradores, Directores, que increíblemente por las mejores intenciones que tengan no han logrado solucionar  el problema de desbasto; dos años de sufrir no solo por la falta de medicamentos, sino también por la falta de sensibilidad, empatía y solidaridad de quienes hoy también han negado la problemática, poniendo la careta más dura del cinismo; dos años de amenazas y difamaciones; que nos manejan grupos siniestros, que no tenemos hijos con cáncer, que somos Fake news, que tenemos intereses oscuros; que más interés puede tener una madre o un padre que ve sufrir o morir un poco diariamente a su hijo? Dos años de una incansable lucha que nos ha dejado agotados, decepcionados, pero sobre todo enojados.

Muchas han sido las versiones sobre el Desabasto, muchas las argumentaciones y justificaciones; pero no hay ninguna que valga cuando se pone en riesgo la vida de nuestros niños, y ninguna disculpa, ninguna palabra de reconocimiento a la problemática, porque toda solución comienza con el reconocimiento del problema, solo silencio, silencio asesino y descalificaciones.

También tenemos que reconocer que en este duro camino hemos encontrado personas que nos han ayudado y tendido la mano, con comida, medicinas, o con la  difusión y sensibilización del problema o bien  con el apoyo moral, con la sonrisa, con la cartulina denunciando que los niños con Cáncer de los hospitales públicos de México no tienen sus tratamientos y quimioterapias a tiempo, en especial agradecemos a nuestros queridos médicos y enfermeras que hacen mucho con tan poco, a todos ellos que han sido luz en medio de la noche más larga y oscura, gracias con el alma, porque cada gesto, tengan por seguro, salva la vida de un niño.

Por último, en esta lucha incansable por la vida, le decimos a quienes hoy ejercen el poder público, que solucionen lo antes posible el Desabasto de Quimioterapias para nuestros niños que sigue habiendo hoy en muchos hospitales del país, y les decimos, no como amenaza, sino como sentencia, que no claudicaremos en la lucha por la vida de nuestros hijos.