Hasta ahora, la observación de estructuras subatómicas superaba la capacidad de resolución de los métodos de imagen directa, pero una nueva técnica ha cambiado las cosas y permitido comprobar definitivamente la existencia de los llamados agujeros sigmas, que se habían teorizado hace 30 años.

Así, un equipo multidisciplinar checo ha presentado un método que les ha permitido ser los primeros en observar una distribución no homogénea de la carga de los electrones alrededor de un átomo de halógeno, es decir, un agujero sigma y la confirmación definitiva del concepto de los enlaces halógenos, publica Science.

Los autores comparan el hallazgo con la primera fotografía de un agujero negro, el situado en el centro de la galaxia Messiser 87, que fue dada a conocer en 2019, pero cuya existencia había sido predicha en 1915 por Albert Einstein en la Teoría General de la Relatividad.

Este avance facilitará la comprensión de las interacciones entre átomos o moléculas individuales, así como de las reacciones químicas, y abre una vía para perfeccionar las propiedades materiales y estructurales de diversos sistemas físicos, biológicos y químicos, según el equipo investigador.

Para uno de los autores de la investigación, Pavel Jelínek del Instituto de Física de la Academia Checa de Ciencias (FZU) “no es muy exagerado” decir que la obtención de imágenes de los agujeros sigma representa a nivel atómico un hito similar al de los agujeros negros.

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