Paco Ramírez / @ramirezpaco  

Hoy con la declaración de culpabilidad del exgobernador Tomas Yarrington por lavado de dinero y los señalamientos contra el actual gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, surge la pregunta. ¿Qué pasa en Tamaulipas? 

Son muchos los exgobernadores tamaulipecos marcados por la corrupción e incluso por la impunidad. 

Tamaulipas es un estado muy atractivo, especialmente para el crimen organizado, no solo por su riqueza petrolera, sino también por ser la puerta más grande de acceso al mercado estadounidense, 18 puentes internacionales, más que cualquier otro estado.  

Esto lo han aprovechado los cárteles construyendo redes nacionales y transnacionales para traficar de todo y generan miles de millones de dólares a través de la frontera.  Esto no hubiera sido posible sin redes de protección institucional. 

Enriquecimiento ilícito, narcotráfico, defraudación fiscal y delincuencia organizada, figuran en la lista delictiva de los mandatarios tamaulipecos implicados. 

Manuel Cavazos Lerma, quien gobernó el estado de 1993 a 1999, gozó de la protección del gobierno de Enrique Peña Nieto y logró que la SEIDO determinara el no ejercicio de la acción penal en su contra, mientras, Estados Unidos mantiene abierta una investigación. 

Tomás Yarrington se declaró culpable el pasado 25 de marzo, ante la justicia de Estados Unidos, por haber conspirado para cometer lavado de dinero y admitió haber recibido más de 3.5 millones de dólares en sobornos, todo mientras era gobernador de Tamaulipas de 1999 a 2005. 

Su sucesor Eugenio Hernández Flores, detenido en 2017, tiene abiertas tres carpetas de investigación, acusado de peculado y operaciones con recursos de procedencia ilícita, por la presunta adquisición de dos predios de mil 600 hectáreas al sur de Tamaulipas y por enriquecimiento ilícito. Es requerido además por la Corte Federal del Distrito Sur de Texas. 

Egidio Torre Cantú gobernó Tamaulipas de 2011 a 2016. En abril de 2017 fue acusado por delitos de encubrimiento, delincuencia organizada, asociación delictuosa y peculado y en 2020, la UIF estatal, informó que lo investigaba por el desvío de 10 mil millones de pesos del erario. 

La cadena de corrupción continúa, hoy el señalamiento es para el actual gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca (2016-2022), tiene encima a la Fiscalía General de la República, a la Unidad de Inteligencia Financiera, a la SEIDO y a la Cámara de Diputados, esta última buscando retirarle el fuero y que responda por los delitos de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal equiparada y huachicoleo.  

El caso está basado en la compra-venta de un departamento en Santa Fe; el impago de seis millones de pesos de impuestos, y se le acusa de encabezar una organización criminal, conocida como “El Cartel de las Vacas Locas” para extraer más de 55 millones de pesos del erario estatal con el apoyo de empresas fachada.  

¿Qué pasa en Tamaulipas? La respuesta es clara, el crimen organizado ha logrado cooptar y someter al poder  

Vale la pena preguntarse, cuando el gobierno federal habla de un “narcoestado” ¿Toma como ejemplo Tamaulipas?