Luis Mena Pantoja

En reconocimiento a la primera mujer en integrarse al conjunto de murales del Palacio Bellas Artes con la obra Xibalbá, el inframundo de los mayas, el Museo Mural Diego Rivera ofreció un conversatorio en torno a la vida y obra de la pintora guatemalteca Rina Lazo, con la participación de su hija Rina García Lazo, y la historiadora Magaly Hernández.

“Rina Lazo fue una artista con luz propia, que logró abrirse camino dentro del muralismo mexicano, a tal grado que hoy está en el Palacio de Bellas Artes”, afirmó Magaly Hernández, al señalar que el objetivo de esta charla fue recordar el papel de las mujeres dentro del arte mexicano.

La historiadora en arte aseguró que la presencia de las mujeres en el muralismo mexicano, uno de los movimientos artísticos más importantes del siglo pasado, estuvo rezagado por una década, ya que su presencia se dio hasta 1930.

“Hay cifras que son muy impactantes, entre ellas es que entre 1920 y 1970 las mujeres representaban sólo el 13 por ciento del total de muralistas. Se sabe que había alrededor de 270 muralistas, de los cuales 33 eran mujeres. Hubo un abismo entre la producción de los hombres y las mujeres, pues, como se sabe, los hombres tenían completamente acaparados los muros. De repente, con este programa nacionalista posrevolucionario se dejó fuera la presencia de las mujeres”, argumentó.

Recordó que en su momento se formó una “especie de consejo donde los principales muralistas determinaban a quién le daban los muros, lo cual fue no sólo un asunto de exclusión sobre las mujeres, sino también sobre las generaciones jóvenes”.

Mencionó que en el muralismo mexicano también hubo presencia de mujeres extranjeras, sobre todo estadounidenses, entre las que Rina Lazo logró conquistar un lugar distintivo. “Ella inicia sus estudios en su natal Guatemala, donde, en 1944, ingresó a la Academia de Bellas Artes y, en 1946, recibió una beca para estudiar en México. Aquí otros artistas le aconsejaron inscribirse en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado ¨La Esmeralda del INBAL”.

Ya en México, Lazo se interesó en aprender la técnica del fresco, motivo por el cual uno de sus maestros, que fue asistente de Diego Rivera, la presentó con el muralista, con quien colaboró en diversos proyectos, como el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1847), que resguarda el MMDR.

“Más allá de con quien haya colaborado, Rina Lazo desarrolló su propia idea del muralismo. Ella trabajó con diferentes técnicas, pero también hizo una reinterpretación del imaginario nacional y de la herencia prehispánica. Como sabemos, Guatemala y México comparten la herencia maya y, como parte de su labor, le pidieron que hiciera una reproducción sobre los murales de Bonampak”, expresó.

Magaly Hernández indicó que Rina Lazo recopiló imágenes sobre la cultura maya, colaboró con diversos artistas, pero, sobre todo, se hizo un lugar y una estética propios, que plasmó tanto en los murales que hizo en México como en los que pintó en Guatemala.

“Rina Lazo logró hacer historia en México. Fue una mujer incansable, sumamente generosa, amable, que tuvo su propia voz. Además de dar a conocer la diversidad de obras que realizó en México y en Guatemala, esta actividad será la oportunidad para conocer de primera mano su historia, a través de su hija”, agregó.