• La muerte de la estudiante Aideé Mendoza deja huella profunda en la sociedad.
  • Llamó a frenar el comercio ilegal de armas que se da hasta por internet

Al advertir que el asesinato de Aideé Mendoza, estudiante del CCH Oriente, ilustra la escalada de violencia que sufre el país, el diputado Jorge Gaviño Ambriz instó a cerrar filas contra la inseguridad, que registra cifras altísimas a nivel nacional y local.

“Hay que frenar el tráfico ilegal de armas”, apuntó Gaviño.

El asesinato de la joven conmocionó a la comunidad estudiantil y a los habitantes de la Ciudad de México, su muerte dejó una profunda herida social incurable, ya que dijo, la escuela, un centro de capacitación, de cultura, o las aulas universitarias y politécnicas deben ser sinónimo a espacios de libertad.

Es reprobable en todo momento que una bala cercene cualquier vida, doblemente reprobable de un joven, de una mujer, de una estudiante, precisó.

La Ciudad de México registra altísimas cifras de inseguridad, homicidios, violaciones y feminicidios, puntualizó.

Recordó que en el sexenio pasado se superó en varias ocasiones el récord histórico de asesinatos, una cifra que ha vuelto a ser rebasada en el primer trimestre de 2019. En estos primeros 3 meses, se registraron según cifras oficiales, 8,493 homicidios, un 9.6% más que en el mismo periodo de 2018.

En la Ciudad de México como en muchas ciudades en la República hay un problema de posesión ilegal de armas, de venta y de tráfico de armamento

y de municiones se da por internet, y hasta entregan a domicilio desde pistolas disfrazadas tipo pluma de diferentes calibres.

Hay tianguis según se dice, en tiempos y lugares específicos en la gran urbe, donde se pueden conseguir cualquier tipo de armamento.

Es necesario instrumentar una política radical de desarme sin que abandonemos los programas implementados en el pasado, pero que vaya más allá del intercambio por alimentos y artículos domésticos.

El problema se agrava con el acceso de las armas a los espacios universitarios.

Se ha demostrado dijo, que revisar las mochilas no funciona. En algunos países ha tenido éxito la sensibilización, las campañas, hay que tocar las fibras más sensibles de la sociedad.

Por ello hay que escuchar y dar seguimiento como sociedad en su conjunto a los acuerdos con los estudiantes tras las protestas que se vienen arrastrando de violencia en los centros escolares.

Planteó que la persistencia de porros y grupos que controlan espacios sigue sin atenderse. Los estudiantes exigieron una mesa con las autoridades capitalinas, demanda que se debe de atender de inmediato, y en donde creo debe estar el Congreso representado para dar seguimiento y apoyo a los acuerdos.

Debemos, precisó, involucrar a los estudiantes, escucharlos e implementar mecanismos de cooperación e involucramiento en las decisiones.

Los policías deben estar alrededor de las escuelas, donde tenemos lo más valioso como sociedad y como patria, no solamente alrededor de tiendas de conveniencia, de centros comerciales o bancos, planteó.

La seguridad en el entorno de los centros de libertad no debe diluirse ni tomarse como pretexto la autonomía de las universidades para no estar presente en la seguridad ciudadana. La autonomía es para los programas académicos, los temas presupuestales, la libertad de cátedra, gestión, pero nunca como pretexto para la impunidad.

Cada bala perdida es un atentado a la legalidad, cada disparo al aire es un balazo a la ley, una bala que sale del cañón hacia arriba, llega al suelo al 75% de la velocidad con la que sale de la boca del arma.

Hay que involucrar a los estudiantes en los protocolos y procedimientos si queremos lograr una sociedad más sensible.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here