En Sábado de Gloria se cumplió la tradición. Baños de familias enteras se replicaron en zonas populares, como Tepito, la Morelos o el barrio de Caltongo en Xochimilco.

El cierre de la parroquia de La Santísima en Xochimilco y la ausencia de las celebraciones públicas no fueron impedimento para que decenas de familias acudieran a la laguna de Teshuilo, nutrida en parte con aguas tratadas de los canales.

En las vecindades del Centro Histórico, una sucesión de albercas se formó en torno a vulcanizadoras para inflar la fuente de diversión y encuentro al interior de las unidades habitacionales.

Sin procurar la sana distancia, la afluencia masiva en los tianguis de Tepito disminuyó al mínimo, pero no el entusiasmo de las cubetadas de agua en la calle entre vecinos.