La Redacción

“El Caricaturiscopio le puse ese nombre en referencia a los primeros aparatos que se usaban para crear la animación, tenían unos nombres bastantes curiosos uno se llamaba el zootropo, otro praxinoscopio, y otro más motoscopio, kinetoscopio, de ahí se me ocurrió la idea de tomar prestados esos nombres y ponerle el Caricaturiscopio la historia de los dibujos animados, es breve y amena sobre como nacieron las animaciones y como se desarrollaron distintos estudios”, señaló en Carlos Leal.

En entrevista con Perspectiva empresarial el autor del libro “El Caricaturiscopio”, indicó que en el tomo actual se habla acerca de la animación en el siglo XX en México, ya que es un tema muy basto, y se enfoca en este tema antes del 2002 que fue cuando surgió la empresa Anima Estudios que ya comenzó el boom de la animación digital en el país.

“Me enfoco sobre todo en lo que sucedió en el siglo XX, curiosamente los primeros estudios de animación no nacieron en el seno de la industria del cine sino salió de un médico otorrinolaringólogo Alfonso Vergara Andrade, este señor fundó los estudios AVA, el primer estudio de animación ya formado en México y de ahí surgió Paco Perico, quien fue le primer personaje de dibujos animados y de ahí siguieron otras animaciones”, manifestó el autor.

Agregó que otra película de la cual no se habla mucho es Tlacuilo de 1988 del antropólogo Enrique Escalona, es una cinta de dibujos animados que explica cómo se realizaban los códices prehispánicos y cómo se leen, es una película con duración de una hora hecha con aminación sencilla incluso austera pero bastante clara y entendible, por eso Carlos Leal quiso rescatar la información de esta película.

Katy, la oruga es un proyecto mexicano que eventualmente se produjo en España, se iba a llamar Pepina la Oruga, ese proyecto lo sacó adelante Fernando Ruiz, quien fue el director de la primera película de dibujos animados mexicanos que se llama los tres reyes magos estrenada en 1976.