Rafael Lulet 

Es claro la batalla entre los contrincantes al interior de Morena, pero sigue la preferencia en favor de Sheinbaum, pese a lo gris y sin carisma de su personalidad, por lo mientras, se sigue escapando de las labores de su encargo para hacer proselitismo en los diferentes eventos del partido o del gobierno federal en diversos escenarios nacionales, donde sus operadores ya se encuentran trabajando a marchas forzadas en redes sociales y otros medios para hacerle propaganda, siendo ese el intento por agradar al líder principal, porque ese es el único objetivo pese a no levantar en la preferencia con la ciudadanía nacional, y seamos honesto, la dedocracia es una de las características de López, un claro ejemplo, fue la lucha interna por la candidatura para jefe de gobierno en el 2018, dejando a un lado a Martí Batres y sobre todo al zacatecano Ricardo Monreal quien estuvo a punto de irse al PRI, para posteriormente convencerlo con una senaduría.  

En el caso de Marcelo Ebrard en un inicio del actual sexenio, todo parecía ser el candidato natural de Morena para el 2024, realizando excelentes actuaciones, y hasta la fecha, es quien saca de problemas al presidente en momentos complicados, resolviendo en muchos instantes las cosas difíciles, pero igual, queda opacado ante las ineptitudes de un mandatario que solo le importa su ego, sin mencionar la preferencia a su pupila por encima de él, cuando Ebrard le ha sido leal en muchas ocasiones; de hecho, en el 2012 era el más idóneo para ganar la silla presidencial, algo bien visto inclusive por otros partidos y por el mismo Felipe Calderón quien le ofreció su apoyo, pero este lo rechazó optando por bajarse de la contienda y apoyar a abiertamente a López Obrador, con ello, podríamos determinar la deuda adquirida hacia el canciller, pero en la política las traiciones y arrebatos son parte del día a día sobre todo con un personaje como el oriundo de Macuspana. 

Por otro lado, Ricardo Monreal, muy lejos de Ebrard y Sheinbaum, es otro posible que quiere luchar por la silla presidencial, faltándole mucho por levantar para alcanzarlos, pero eso no le quita sumarse a la batalla y con la experiencia en la lucha por la jefatura de gobierno en el 2018 le quedó claro lo imperante de la dedocracia de Obrador, por ello la necesidad de reclamar mejores condiciones de pelea para la elección del candidato de Morena en el 2024, recurriendo a mencionar para la supuesta consulta interna la intervención del mismo INE, con la única alternativa de obtener un suelo parejo, institución la cual ha demostrado ser lo más objetivo e imparcial pese a encontrarse en jaque por ellos mismos. 

Mientras la oposición y la ciudadanía que no compaginan con Obrador, son los únicos espectadores de la lucha interna la cual se realizará en ese partido, aunque es por todos visto la balanza en favor a la Jefa de Gobierno, convirtiéndose al final en una ventaja para superarlos en el 2024, su falta de simpatía y de carisma forzarán a López para hacer un trabajo extra al tratar de posicionarla en la batalla, porque sin buenos resultados en la Ciudad de México y con la pérdida de votos en la capital de los pasados comicios en uno de sus bastiones fuertes, agregando a ello el mal trabajo federal realizado por el mesías de Macuspana tendrán una campaña muy complicada, además con esos antecedentes, se espera una contienda bastante cerrada con todo y preverse una elección de Estado.