Bernardo López
“El Señor de las Moscas” -de William Golding- es una novela que relata la creación de una sociedad que termina en una lucha encarnizada por el poder, cuando unos niños sobreviven a un accidente aéreo y terminan en una isla inhabitada.
Lo que sucede después del accidente, de acuerdo al relato, es la construcción de acuerdos entre los infantes -pues el único adulto que se encontraba con ellos era el piloto, sin embargo, falleció a causa del accidente-, que en principio logran una utopía donde la conciliación y la razón eran los ejes.
Una caracola fue el fetiche político donde se concentró el poder que les permitió controlar la toma de decisiones y la organización de las actividades para su supervivencia, debido a que en el proceso de organización surgieron dos liderazgos y consecuentemente dos fuerzas, que fatalmente, su destino era colisionar.
La historia desembocó en la lucha salvaje por el control de la toma de decisiones, donde la caracola perdió todo su significado institucional y abrió paso al arrebato del poder mediante la fuerza y la lucha sangrienta: la utopía que habían construido no duro mucho tiempo.
En esa lógica, no pueden coexistir dos fuerzas sin que una termine subordinándose a la otra, por tal motivo es que era imprescindible que el “pejelagarto” hiciera un ritual simbólico del traspaso del ejercicio del poder a Claudia Sheinbaum, mediante la entrega del bastón de mando. Con esta acción controla las ansías de todas las “corcholatas” que decidieron permanecer en el movimiento de la 4T.
La duda es si el presidente de la República cedió todo el control o se quedó con algunas concesiones, aunque no creo que debamos esperar mucho tiempo para saberlo. Uno de los indicadores que nos confirman el traspaso de la toma de decisiones es el encargo que tendrá Omar García Harfuch, exsecretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
A pesar de eso, el “ganso” va a incidir en el proceso electoral para que la 4T obtenga de nuevo la victoria, pues aún existen grandes obstáculos que debe superar la aspirante de Morena Claudia Sheinbaum Pardo, y no son sus adversarios políticos. El presidente aún cuenta con un enorme capital moral que puede usar para beneficiar a su proyecto. El “ganso” hizo una excelente lectura de los tiempos para delegar la toma de decisiones y evitar que hubiera un daño a la evolución que lleva su 4T, porque de otra manera hubiese terminado como el desenlace de la novela de Golding. Sus cálculos hasta ahorita le dan la razón. Realizará un traspaso de poder blando, aunque aún existen amenazas que debe afrontar; confiarse es lo peor que puede hacer.














