Ángel Bejarano O.
No soy muy dado a creer en las encuestas en épocas electorales, dado que en ocasiones las empresas que se encargan de elaborarlas se venden al mejor postor, pero en esta ocasión hay coincidencia en varias. De tal forma que el próximo domingo cinco de junio es posible que Morena se alce con el triunfo en cuatro estados de los seis en que habrá elecciones para elegir gobernador.
Si eso sucede, la 4T gobernará veinte estados.
Mucho se ha escrito en torno al avance electoral de ese partido en la geografía mexicana. Hay quienes creen que la figura de López Obrador incide a la hora de votar, aunque hay también quienes consideran que los apoyos del narco fueron definitivos para que, por ejemplo, en las elecciones de 2021 Morena ganara once gubernaturas.
Hay un factor extra que hay que tomar en cuenta para entender este fenómeno. Se trata de la oposición, reducida a su mínima existencia en los últimos años. No hay liderazgo ni candidatos que puedan convencer al electorado para un nuevo cambio, pese a que los resultados que ha entregado hasta hoy el presidente López Obrador distan de estar alejados de sus promesas de campaña.
En el PRI continúa vacante la presidencia del partido, pues parece que el tal “Alito” no existe. En las últimas semanas se la ha pasado enfrascado en desmentir videos que la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, ha subido a las redes sociales y que lo exhiben como un verdadero delincuente. Ahora bien, la hija de Carlos Sansores Pérez, gobernador campechano del PRI de 1967 a 1973, tampoco pasaría la prueba de la honradez. Cuestión de hacer un recuento de sus mansiones.
En lo que toca al PAN, no cuenta con un dirigente capaz, un ente politizado que pueda leer lo que acontece a su alrededor. Marko Cortés Mendoza, michoacano de nacimiento, carece del instinto político que todo dirigente de un partido debe tener, pese a que su paso por el PAN se remonta a |1988 y ha tenido varios cargos de elección. Su llegada a la dirigencia “coincidió” con la salida de ese instituto político de Felipe Calderón. Su única carta fuerte para ser candidato en 2024 es Ricardo Anaya, aunque podría estar impedido para participar en la contienda electoral debido a las denuncias que existen en su contra, mismas que lo han obligado a refugiarse en Estados Unidos.
Del PRD nada se puede escribir, pues es un partido en extinción.
Es un hecho, entonces, que Morena ganará en Tamaulipas, gobernado actualmente por el PAN, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, en tanto que la oposición se quedará con Aguascalientes y Durango.
El PRI gobierna actualmente en cuatro estados: Oaxaca, Coahuila, Hidalgo y Estado de México, pero la próxima semana tal parece que se quedará con dos, toda vez que, al gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, lo doblaron con expedientes que dan cuenta de sus fechorías en Infonavit. Cambió los colores del tricolor por el guinda. Es un hecho que el senador con licencia, Salomón Jara (Morena-PT-PVEM-PUP), con una intención de voto de 56 %, será el próximo gobernador.
Situación similar sucederá en Hidalgo. Si bien el gobernador Omar Fayad no hizo un mal papel, pareciera que hubo un arreglo en lo “oscurito” entre el PRI y Morena, pues no le permitieron imponer a su candidato. Julio Menchaca, candidato morenista, cuenta, según diversas encuestadoras, 54 % de las preferencias electorales contra 34% de Carolina Viggiano, esposa del coordinador de la fracción priista en San Lázaro, Rubén Moreira Valdez, representante de la tercia PRI-PAN-PRD.
Es curiosa la situación, pues Hidalgo es un estado vestido con los colores del PRI.
Por todo lo anterior es necesario preguntarse si Morena podrá hacer valer su presencia en veinte estados de la república para la elección de 2024. Es obvio que tendrá los recursos económicos suficientes para trabajar con sus operadores políticos, amén de los amarres que pudieran surgir con grupos de la delincuencia organizada.