Bernardo López
Cuántas veces el presidente Obrador repitió que en México habría un sistema de salud similar al de Dinamarca, para que, en una semana, en que estuvo ausente de las actividades públicas, los legisladores de Morena decidieron desaparecer el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), organismo creado por la 4T para brindar servicios atención médica a las personas que no cuentan con seguridad social.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene una cartera de 71 millones de derechohabientes, mientras que en el INSABI se atiende a 12 millones, entonces, si se traspasan los pacientes al primero, tendrá que prestar el servicio a más de 83 millones.
En el IMSS no va a poder abastecer la demanda de medicamentos, pues los pacientes que tiene en su cartera se les rechazan las recetas siempre que acuden a las farmacias; con revisar un poco las redes sociales se puede apreciar las quejas de los pacientes ¿Será así la situación en Dinamarca?
Además, la institución que atiende a los trabajadores también tendrá la carga de administrar los recursos humanos, materiales, financieros, presupuestarios, así como de los inmuebles, lo que significa una degradación en los servicios médicos y hospitalarios de quienes sí pagan sus cuotas (los obreros).
También se ofrece, a quienes no son derechohabientes, que obtendrán el servicio de manera gratuita. Suena muy prometedor este cambio, sin embargo, parece más el fracaso de la política de salud de la 4T.
No cabe duda que la cortina de humo que comenzó el domingo tuvo como objetivo desaparecer instituciones incómodas, como el INSABI o el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), este último tiene la función de auxiliar en la disposición de los documentos sobre cómo se gasta el dinero público, además de las acciones de los servidores públicos, a todo ciudadano que los solicite.
Qué raro, cuando se analizaba la aprobación de la reforma energética -en 2013- del entonces presidente Enrique Peña Nieto, López Obrador tuvo un infarto que le impidió encabezar las protestas en contra de los cambios constitucionales, que darían a las empresas el control de los energéticos del país.
Y pues no, no se alcanzó un sistema de salud como el de Dinamarca, tampoco se resolvieron los problemas en el abasto de medicamentos; menos aún se van a poder revisar los ejercicios presupuestales del INSABI, cuando deje de funcionar el INAI.
El presidente Obrador dice que se busca integrar todo el sistema de salubridad, porque en las pasadas administraciones estaba infestado de corrupción, ¡pero el instituto insignia de salud de la 4T fue creado en su mandato!













