Rafael Lulet 

La mayoría de las personas tienen la costumbre de realizar gastos en bienes y servicios durante la época decembrina, sin embargo, en Estados Unidos dichos desembolsos comienzan desde el día de Gracias o sea desde noviembre, pero es tradición en diversos países que en sus ingresos de fin de año no realizan su distribución de dinero correspondiente a sus necesidades, o sea, sus entradas contra sus salidas, y mantener un capital para ahorro y previsiones futuras contra emergencias financieras. 

Se piensa que la planificación económica solo es un concepto empresarial o gubernamental, pero no es así, dicha actividad también se aplica para todos quienes nos encontramos en un mundo donde intercambiamos servicios y mercancías, desde el mendigo hasta el magnate millonario, ¿pero por qué es necesario saber lo básico del manejo del dinero?, es importante conocer en vista a ser la cotidianidad de todos los días, pagamos para trasladarnos de un lugar a otro, compramos alimentos, adquirimos productos, entre muchas cosas más. 

Cada fin de año, las empresas realizan el desembolso del pago de las prestaciones de Ley, como aguinaldos, prestaciones secundarias, vales de despensas, entre otros conceptos más, generando con ello una burbuja financiera alrededor, creando con eso un flujo de dinero circulante, esto, ayuda a mover la economía de un país, con dinero en mano se compran mercancías, insumos, se pagan servicios sin embargo dentro de ese vaivén económico también se encuentra la previsión, en cuestiones contables es un elemento importante para cualquier ente financiero, en las familias de igual manera su aplicación debería ser un factor principal, pero en su mayoría no lo es, eso se deriva por la falta de educación en dicho rubro. 

La cuesta de enero no es más que esa falta de conocimiento financiero por parte de las personas denominadas “de a pie”, el término de consumismo es utilizado para referirse a un sistema capitalista, y es cierto, el capital, las mercancías así como los créditos o las deudas son pilares de dicho orden mundial, sin embargo el ahorro se encuentra implícito en ello y forma parte de ese engranaje, muy importante de esa infraestructura, pero si no se lleva a cabo, puede generar un colapso o en el caso particular puede desarrollar a mediano o corto plazo un dolor de cabeza y sobre todo preocupaciones de cómo realizar los cumplimientos de gastos adeudados. 

La costumbre en muchos países es, con dinero en la bolsa, gastar a manos llenas, sin considerar previsiones a futuro, y las consecuencias son la confrontación de las obligaciones cuando son requeridas, diciembre es un ejemplo, las personas despilfarran la mayoría de sus ingresos, en ocasiones más de los que tienen, sin hacer una distribución de esa renta contra sus egresos planeados y sus deudas, considerando un monto para el ahorro, el resultado de una mala educación financiera la vemos en la famosa cuesta de enero, la gente en ese mes ya no tiene capital para afrontar sus compromisos económicos y sin contar los reajustes arancelarios.  

El primer mes de cada año, los aumentos de impuestos se hacen relucir, el gobierno realiza ajustes y aprovecha en ocasiones para imponer otros o incrementa más de lo normal los ya existentes, eso se denomina inflación, o sea un agravamiento en los bienes y servicios, impactando a la canasta básica, transporte, educación, energéticos entre otras partidas; eso es lo común en varias partes del planeta, ahora, agréguenle a esa receta anual, la falta de prevención de los ciudadanos con compromisos financieros, o sea, dejan de pagar tarjetas de crédito, hipotecas, préstamos personales, entre otros, y cuando se dan cuenta se convierte en una verdadera bola de nieve cuesta abajo, porque no pueden confrontarlos y recurren a las casas de empeño para solventar las obligaciones que ya tienen enfrente, generando más endeudamiento a su pequeño sistema económico. 

Sin embargo, pese a suceder cada año esa situación, las personas no tienen la educación financiera para romper con esa costumbre volviendo a caer una y otra vez, la lección no les entra en la conciencia y el patrón se vuelve a repetir cada vez que llega noviembre o diciembre, en ese sentido al final de todo ¿quién tiene la culpa, el sistema económico, los bancos, los acreedores o las personas? Esto es para reflexión de cada uno de nosotros y aprender sobre finanzas, aunque sea lo básico para aplicarlo en nuestras familias, así como en lo individual.