Bernardo López 

La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó invalidar el perverso Padrón de Usuarios de Telefonía Móvil (Panaut), en una acción que preserva los derechos a la privacidad, intimidad y protección de datos personales, además que salvaguarda la presunción de inocencia. 

Estos derechos, aunque son distinguibles y autónomos, se encuentra estrechamente vinculados, dando lugar a un bloque de defensa, el cual “busca proteger cualquier interferencia o molestia que por cualquier medio pudiera efectuarse sobre la esfera de su privacidad […] ya sea provenga de particulares o bien del propio Estado”, argumentó la ministra Norma Lucía Piña Hernández. 

Agregó que constituyen un aspecto fundamental en una sociedad democrática, pues proporcionan a las personas las condiciones necesarias para el despliegue de su individualidad, autonomía y libertad. Esto, además, ha dado paso a “convertirse en un conjunto de poderes activos de conocimiento, acceso y control de la información personal, dando lugar a la llamada ‘autodeterminación informativa’, es decir, el poder de determinar quién, qué y con qué motivo pueden acceder a nuestros datos personales”. 

Este caso debería ser la medida de cómo tienen que protegerse los datos personales de cada individuo, pues como escribimos en un artículo anterior, ahora estamos obligados a cuidar la manera en que nos conducimos con toda esta información individual, pues están en juego una gran cantidad de libertades, las cuales quieren controlar mediante acciones arbitrarias. 

Hablábamos del código QR, el cual quieren imponer a las personas, con el objetivo de que obtengan acceso a los datos de los teléfonos móviles y sin saber que instrucciones se están enviando, consecuentemente lesionando la privacidad de las personas. 

Otro caso lo podemos observar en los estadios de futbol, que después de un extraño hecho violento, comenzaron a exigir más datos personales a todo aquel que quisiera asistir, con el argumento de mejorar la seguridad en estos espacios, cuando sabemos que los únicos que provocan desmanes son los grupos que integran las barras. ¿A dónde se destinará esa información que se recopila? 

Habrá también que estar al tanto de otros servicios que podrían estar lesionando el derecho a la privacidad, como las redes sociales, en caso concreto, Twitter, que amenazó con autentificar a los usuarios ¿Qué datos va a exigir?  

No existen las condiciones para que el Gobierno preserve y proteja los datos, sobre todo los biométricos, y aunque se pudieran blindar, nadie tiene el derecho de exigirlos, pues hemos visto como se filtran los padrones electorales, o como el caso del Sistema de Administración Tributaria, en donde, de acuerdo a datos de Raquel Buenrostro, había al menos tres conexiones a los servidores y cinco mil puertos de usuarios con acceso a toda la información de esta institución. Causarían un daño irreparable a las personas.