Bernardo López 

Volvieron los grandes eventos masivos al país, sin embargo, condicionan a las personas a tener un certificado de vacunación completa o una prueba de laboratorio de antígenos o PCR, a pesar que la Constitución Política mandata que a nadie se le puede suspender ni restringirle los derechos humanos. 

El exigir un certificado de salud para asistir a un evento viola completamente el artículo primero, párrafo quinto, de la Carta Magna, que prohíbe todo acto de discriminación por condiciones de salud. Este atropello significa una regresión, al estilo más puro del fascismo. 

La Constitución Política de la Ciudad de México va más allá al prohibir “toda forma de discriminación, formal o de facto, que atente contra la dignidad humana o tenga por objeto o resultado la negación, exclusión, distinción, menoscabo, impedimento o restricción de los derechos de las personas, grupos y comunidades”. 

Es ilógico que las autoridades mantengan su semáforo de riesgo epidemiológico en verde y limiten las actividades de las personas, pues ya se ha demostrado que las reuniones no provocan contagios masivos -recordemos los pocos casos que se registraron durante las vacaciones de semana santa (días de asueto en que se cantaba la llegada de una tercera ola) o los inexistentes datos de transmisión del coronavirus por utilizar el Metro en horas pico. 

Es sorprendente ver que las autoridades no perciban que la temperatura y los niveles de radiación solar es una variable importante para anticipar posibles olas de contagio, pues este coronavirus -manipulado o no en un laboratorio- también se comporta como otros virus. Semanas atrás también advertimos de una cuarta ola: se logró este conocimiento a partir del seguimiento de la temperatura y su relación con el número de contagios. 

En la búsqueda de información en la literatura médica, encontramos que existe un fenómeno llamado “interferencia viral”, el cual señala que un animal que sufre una infección de tipo viral no puede padecer otra con un virus diferente al mismo tiempo, lo que nos deja varias preguntas y responde otras. Tal vez esto conteste la duda sobre la disminución de casos de influenza y gripe común, pues si te infectas de SARS-CoV-2, en teoría no podrías padecer otro virus, pues las células infectadas del cuerpo humano inmediatamente producen la proteína interferón -de la que abundaremos posteriormente-, que inhibe la replicación de cualquier virus. 

Pero también colapsa toda la estructura argumentativa sobre la emergencia sanitaria, pues el cuerpo humano sí tiene la capacidad de defensa contra cualquier virus y solamente las personas con problemas metabólicos o con deficiente sistema inmune podrían presentar cuadros graves de la enfermedad. También deja sin sustento la necesidad de aplicar perversas sustancias experimentales de ARNm, tanto en adultos como en niños. Este enfoque refuerza la idea de que no existe justificación para solicitar certificados de salud para asistir a eventos masivos.