Bernardo López
La señora X no tiene la capacidad de sostener su popularidad con una línea discursiva propia, al verse opacada por la retórica que plasmó Beatriz Paredes, en los debates que mantuvieron durante los foros donde confrontaron ideas.
La táctica del “pejelagarto” de inflar la popularidad de la señora X dio resultado; la hidalguense solamente logra ser contestataria a los dichos del presidente -si no tiene como interlocutor al ganso se cae-, además no basa sus comentarios en argumentos sólidos que permitan ver la estructura de su proyecto de gobierno.
Se confirma el parecido que tiene con el expresidente Fox, quien fue un fenómeno mercadológico, pero que, al final, terminó como un producto hueco y poco funcional para las tareas de Estado y de Gobierno, donde se requiere conocimiento de la administración pública más que experiencia en la iniciativa privada.
Todo el proceso que se dio en el Frente Amplio por México (FAM) también corrobora que la señora X iba a ser impuesta por encima de perfiles más idóneos, como el caso de Paredes ¿Estamos ante el peligro de que se dé una versión 2 de lo que fue el sexenio de señor de las botas?
Dentro de las proyecciones del FAM no esperaban que la priísta fuera una seria contendiente por la coordinación, pues logró contrastar, con su amplia experiencia como político, frente a las ocurrencias, los dichos y el discurso frívolo de su contrincante hidalguense, por lo tanto, los organizadores tuvieron que practicar las mismas mañas que se dieron en sexenios pasados para ungir a la señora X.
Es cierto que Paredes tenía la debilidad de estar asociada con el PRI, partido que sigue siendo el símbolo de la corrupción y todo lo que no se quiere como proyecto de país. No había posibilidad de que los ciudadanos eligieran esta opción para designar al presidente de la República en 2024.
El PRI prefirió tirar la toalla y ceder el paso a la señora X, aunque no lo hizo en los mejores términos, pues dejaron sola a Beatriz Paredes, quien señaló que “los procesos democratizadores adoptan rutas mercadológicas más que ciudadanas, son los aprendizajes de los tiempos de hoy”.
Aunque la mantiene la convicción de apoyar al FAM, la tlaxcalteca dejó claro que su “adhesión definitiva al Frente dependerá del programa del gobierno de coalición, de la consistencia de las propuestas, de la evolución de su entramado democrático, estaré atenta de la evolución del proyecto”Los ciudadanos deben estar atentos y no dejarse llevar por los dichos y ocurrencias de los candidatos, pues este tipo de aspirantes no van a ser buenos gobernantes. Es preferible seleccionar una persona más centrada -que con lógica y razón- muestre el proyecto de nación que pretende desarrollar.












