Rafael Lulet 

“No dejen de salir, apenas estamos en la primera fase, yo les voy a decir cuando no salgan, pero si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas, porque eso es fortalecer la economía familiar, la popular”, esto decía el mandatario de México el 23 de marzo, mientras en el mundo se decretaba el cierre total para evitar los contagios y así tratar de controlar la pandemia, una cuarentena que ya se había instaurado en otros países como China, España, Italia y otros, donde en algunos de ellos el virus estaba provocando aumentos de muertes a gran escala sin control, meses como enero y febrero se informaba de la crisis sanitaria asolada en diferentes naciones ya mencionadas amenazando a todo el planeta con replicar esa situación dando la oportunidad a muchos de prepararse para una posible catástrofe. 

El 30 de marzo en México se decretaba el cierre por causa de medidas de emergencia sanitarias, suspendiendo con ello servicios gubernamentales no esenciales así como reuniones multitudinarias, el lema de: “quédate en casa”, se volvió como una oportunidad de controlar un virus que amenazaba con arrasar a una población vulnerable, tanto en salud como estructura institucional, ya antes se mencionaba en diferentes partes del planeta que si el SARS-CoV-2, llegaba a Latinoamérica, sería una catástrofe por la falta de recursos a sus sistemas sanitarios y la ignorancia de sus gobernantes, e incitaba la Organización Mundial de la Salud (OMS) a preparase para detener el virus, sin embargo eso no ocurrió, como se pudo observar se comprobó lo esperado. 

Nuestro país, entró tarde a la lucha contra el Covid-19, países como los europeos ya desde febrero habían cerrado, mientras en América, se pueden mencionar a El Salvador, Argentina, Bolivia, así como Perú, los primeros en entrar al confinamiento en los inicios del mes de marzo, pero no solo era encerrarse sino informar a la población del porque se hacía esto, educar a los ciudadanos para tomar las medidas sanitarias y enseñarles a cómo cuidarse, presionándolos para evitar salir y con ello controlar los contagios los cuales originarían las muertes por el nuevo coronavirus, pero eso no sucedió en países como Estados Unidos, Brasil, Ecuador y por supuesto México. 

El control de la pandemia en territorio mexicano fue asignado a un epidemiólogo muy controvertido por su mal trabajo realizado cuando se afrontó la emergencia sanitaria contra la influenza o H1N1, en ese entonces fue despedido por su ineptitud para implementar estrategias de barrera además fue exhibido por su ignorancia, pero con el gobierno obradorista encontró una segunda oportunidad y peor aún con un presidente que ha demostrado haber sido un buen opositor exponiendo durante sus años de campaña recetas mágicas para salvar un país con muchos problemas y estando ahora al frente de una nación solo puede presentar pretextos y ataques a sus viejos enemigos así como a todos quienes le critican por sus malas decisiones en el punto del Covid-19, ha defendido a capa y espada a un interlocutor con muchas fallas en controlar un virus con resultados catastrófico, generando más de 110 mil muertes y en ascenso. 

Ahora el gobierno mexicano ante un descontrol total, ha recurrido a suplicar a sus soberanos a no salir, sin embargo, el tiempo para haber educado y orientado a las personas ya pasó, y a 8 meses en fase 3 de la pandemia ese llamado es una voz vacía en un país con un gobernante irresponsable que, hasta la fecha, no usa un cubrebocas para dar el ejemplo y solo lo hizo cuando fue a visitar a su amigo Donald Trump. 

Un presidente dando mensajes de salir cuando se le decía a la población en no hacerlo, a prohibir en cerrar la capital del país por las actividades económicas colocándolo por encima del derecho a la salud, siendo hasta la fecha la falta de aplicación de pruebas como parte de su estrategia sanitaria con excepción de la Ciudad de México y eso porque la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, uso un porcentaje de su presupuesto para comprarlas acercándolas a la población desobedeciendo con eso al mandatario mexicano, presionada porque sabe la urgente necesidad de cerrar nuevamente para detener una escalada de contagios y la saturación de hospitales con un futuro catastrófico a corto plazo, pero contra un jefe de Estado y su asesor inepto llamado “doctor muerte”, ¿qué puede hacer?