Gonzalo López Valdez
Está en juego la supremacía global y los que participan por ese ranking son EEUU y China. Pero el gigante norteamericano está determinado en conservar ese puesto como primera potencia mundial y liderar la 4ª revolución industrial, pero China quiere cambiar esa supremacía, esto ha desencadenado una competencia comercial, tecnológica, militar, diplomática y geopolítica entre ambas naciones.
Lo que ha influido que la administración Biden tome la decisión de sustituir importaciones de China y a su vez bloquear el acceso a China de tecnología de punta incluidos los famosos chips semiconductores de alta gama, mismos que son la clave para el desarrollo de las tecnologías del futuro (Nanotecnología, robótica, conducción autónoma, industria militar así como la polémica inteligencia artificial) y ante el peligro inminente que representa una invasión por parte de China a Taiwán que provocaría una escasez de chips a nivel mundial con repercusiones económicas y tecnológicas ya que este último país es el principal productor de chips en el mundo, gracias a la empresa TSMC quien produce el 53.4% de los chips en el mundo y el 92% de los chips de alta gama.
Ante ese escenario; Washington no quiere correr ningún riesgo y planea traerse esa industria a su territorio cambiando toda la cadena de suministros por razones de seguridad nacional, aunque eso sea más costoso. Según el fundador de TSMC, Morris Chang; la producción de chips en EEUU cuesta 50% más que en Taiwán.
En agosto de 2022, el presidente Biden firmó la ley de chips, que significa subvenciones por USD $51MMDD para crear nuevas fábricas de semiconductores avanzados de alta gama en su territorio.
Esta guerra nos advierte que está en riesgo el revertirse la globalización como la conocemos y ante ello están tomando fuerzas las acciones como el Nearshoring (Estrategia con la que las empresas buscan mover parte de su producción para estar más cerca de su consumidor final)
Ventana de oportunidades
Por todo lo anterior, México tiene hoy una OPORTUNIDAD DE ORO para atraer industrias que requieran mano de obra calificada (Incluida la de los semiconductores de alta gama, aunque el tiempo de instalarse pueda tardar varios años) que representan empleos bien pagados y duraderos (Que es lo que demanda la gente) aprovechando todo nuestro enorme potencial como lo son la ubicación geoestratégica, mano de obra de alta calidad, costo país (Más económico que la misma China), bono demográfico, así como apertura comercial.
Este momento sólo es comparable con el que vivió nuestro país cuando se desató la Segunda Guerra Mundial, donde nos convertimos de proveedores de las naciones aliadas y cimentó las bases del “Desarrollo Estabilizador”.
Pero por desgracia la actual administración federal está más ocupada en hacer mítines más grandes que la oposición y así como estar más al pendiente en los niveles de popularidad del actual jefe del ejecutivo en lugar de ver escenarios como este y sacar el máximo provecho, por lo que sin duda esta oportunidad de oro para México pasará a la historia como una oportunidad desaprovechada.
Formador de Asesores Educativos para la comunidad estudiantil Latina de Utel Universidad en EEUU.
Creador del Proyecto Canal Interoceánico con Estrategia de CRM














