Víctor Gutiérrez Juárez 

El pasado 3 de agosto de 2022, ocurrió de nueva cuenta otro desafortunado accidente, en una de las minas de Sabinas, Coahuila. Esta vez 10 trabajadores quedaron atrapados tras el derrumbe de una mina de carbón. Una serie de fallas, irregularidades y corrupción se vuelven a destapar, en un accidente que puede cobrar víctimas. 

Uno de los temas que los expertos ponen en la mesa, es el incumplimiento a normas oficiales. Dentro de la normatividades nacionales e internacionales que no se cumplieron son las siguientes:  

NOM-032-STPS-2008, Seguridad para minas subterráneas de carbón. 

ISO 45001:2018 Preparación y respuesta a emergencias. 

ISO 31000:2018 Gestión del riesgo. 

NOM-026-STPS-2008 Colores y señales de seguridad e higiene. 

NOM-017-STPS-2008 Equipo de protección personal. 

Este listado es por mencionar algunas normas legales de obligado cumplimiento en el sector minero, las cuales ninguna autoridad se digna a vigilar y darle seguimiento y mucho menos forzar su cumplimiento. Según familiares de los trabajadores, este sector sigue siendo muy mal pagado y la seguridad ni siquiera se conoce. En algunas entrevistas realizadas por medios de comunicación, en muchas ocasiones, los trabajadores desarrollan sus actividades agachados, sin equipo de protección personal y sin comunicación con el exterior.  

Uno de los temas que se debieron evaluar como riesgo, en la cotidianidad de estas minas es, la presencia de agua y gas metano, que se encuentra en el subsuelo y lo más importante, las condiciones geológicas que podrían afectar la extracción de carbón. 

Los expertos han señalado fuertemente que, nunca se mostraron planos de la mina, las bitácoras de obra, que dan un panorama de todas las actividades de los mineros y algo por demás peligroso, no hay documentación de adiestramiento en temas de emergencia. Los expertos no han podido realizar el rescate, ya que, van a ciegas, esto sumado a que las condiciones a esa profundidad son cambiantes, no hay visión y el terreno está inundado.

Con todas estas condiciones, se pone en peligro la vida de los propios rescatistas. Amigo lector, como se puede ver, estas irregularidades han contribuido a esta nueva tragedia, ¿cómo se explica amigo lector, que, en el caso de la mina colapsada, en la zona de Las Conchitas, la concesión le fue otorgada en 2003 a Minera Río Sabinas SA de CV, sin documentación para poder funcionar y después fue transferida a la compañía minera, El Pinabete? 

Para no variar, dicha mina no está afiliada a ninguna cámara minera, no hay información fiscal y como ya dijimos, ningún registro de cumplimiento normativo en materia de seguridad. Lo preocupante es que esto ha venido sucediendo por años, en donde las entidades gubernamentales, a nivel estatal y federal, y ya no se diga municipal, como son STPS, SHCP, SAT, se hacen ojos de ciego.  

Tal es el tamaño de la corrupción, que se han detectado prestanombres como dueños de minas, el caso muy sonado, es el del propietario de esta mina, que es un joven trabajador de nombre Cristian Solís Arriaga, sin embargo, durante los trabajos de rescate, los familiares han mencionado, que el propietario real, es nada más, ni nada menos que el exalcalde de Sabinas, Regulo Zapata.  

Como siempre, la principal causa de este desastre es la flexibilidad de la ley minera con los empresarios, se les permite hacer cualquier cosa con tal de que paguen. 

“La zona minera no se escapa de un país que es corrupto y de algunos funcionarios que claramente no son competentes y pagan los más desprotegidos, ¿Primero los pobres?”