Bernardo López 

En alguna ocasión ya habíamos abordado el tema de la educación, en la que habría un tipo especial de enseñanza de primer nivel, para aquellos que serían los líderes de las sociedades, mediante la instrucción de conocimientos científicos, matemáticos e históricos, mientras habría otro tipo para el resto de personas que no tienen una aspiración al estudio de las disciplinas mencionadas. 

También como preámbulo, recordemos que el presidente Obrador quería desaparecer el examen de admisión para las universidades públicas y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el argumento de que la educación no es un privilegio sino un derecho, sin embargo, debemos señalarle que este derecho debe otorgarse a los estudiantes que acrediten un nivel de conocimientos.  

Con los cambios que propone la Secretaría de Educación Pública (SEP) se da un paso más en este proceso por destruir la educación del país, mediante el proyecto “Marco Curricular y Plan de Estudios 2022”, pues demerita o menosprecia las capacidades de algunos alumnos a destacar y los fuerza a mantenerse en la mediocridad. 

Esta nueva estructura de la educación básica tiene como objetivo desaparecer los grados escolares y sustituirlos por fases con el fin de que los alumnos concentren “mayor tiempo a los procesos cognitivos, emocionales, sociales, culturales que las y los estudiantes requieren para el desarrollo óptimo de sus capacidades», explica la dependencia, sin embargo, en la manera cómo lo dice, parece que los estudiantes se van a dedicar más a sus emociones que aprender matemáticas, historia, ciencia. 

Esta ruta de trabajo que plantea la SEP se parece a una continuación de la estrategia educativa diseñada en la administración del presidente Enrique Peña Nieto, en la cual se deja de lado la memorización y los maestros únicamente servirían de guías y ya no expondrían conocimientos a los alumnos. 

Todo este plan para hacer ciudadanos poco instruidos (que apenas sepan leer o escribir) lo he podido comprobar con un joven que conocí. Él me platicó que tiene la intención de ingresar a la universidad. En la conversación me pidió ayuda para poder pasar el examen de admisión a la UNAM, pues no entiende algunos problemas de álgebra. Comenzamos a ver casos de factorización y noté que no sabía realizar esa operación, pero al profundizar un poco más en sus conocimientos me percaté que tenía problemas para hacer multiplicaciones simples, temas que ves en la primaria. 

La 4T continúa con el proyecto de mantener a las masas ignorantes y que reaccionen solamente a emociones, así como de cortar las aspiraciones de los niños y jóvenes que buscan destacar.