- Médicos y enfermeras, considerados hasta héroes, denuncian abandono, negligencia, intimidación y atropellos por parte de administraciones públicas y líderes sindicales. Boicotean el movimiento nacional de trabajadores del sector
- Sheinbaum les manda “granaderos”. Por atender COVID-19, Instituciones sanitarias cancelan citas médicas y niegan especialidades y medicamentos.
Guillermo Pimentel Balderas
Tocar un tema escabroso, que a la otra persona no le agrada, es como una acción que se puede hacer con o sin intenciones de abrir una herida; es decir poner el dedo en la llaga. Sin embargo, a pesar de que, en todos los medios informativos -escritos, televisivos, radiofónicos y digitales-, en el mundo se enaltece la labor, el profesionalismo y la actitud humana de los trabajadores de la salud. Inclusive, hasta ser considerados como héroes, pero aún persiste el abandono, la negligencia, la intimidación y los atropellos por parte de administraciones públicas y líderes sindicales.
También, por si fueran poco subsisten los ataques a este sector de la salud, por el temor de la gente a que estuvieran enfermos de COVID-19 y que pudieran contagiarlos.
Médicos, en lo general, enfermeras y enfermeros, no se consideran héroes, más bien están seguros que son también víctimas y, no solo de la pandemia, sino también de parte de los directivos de hospitales públicos y de los líderes sindicales de la Secretaria de Salud, IMSS, ISSSTE, ISSEMyM y SEDESA, quienes los han abandonado, los han intimidado, atropellado en sus derechos laborales y humanos por la persistente negligencia a que han sido objetos.
A pesar de que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, hizo un llamado a la población a respetar a los trabajadores de la salud quienes «son nuestros héroes y heroínas”, y que, son quienes enfrentan la epidemia por lo que hay que manifestarles todo el apoyo no sólo de parte del gobierno sino de la ciudadanía, resulta que ella les mando un fuerte operativo policiaco (con ex granaderos) para que no llevasen a cabo su marcha-mitin el pasado primero de julio.
Sin duda, la pandemia del coronavirus ha invocado el mayor compromiso de médicos, enfermeras, técnicos y demás especialistas de la salud; pero, los sentimientos prevalecientes sobre la emergencia de COVID-19 son de preocupación, frustración e impotencia, más allá de la dificultad de identificar y tratar a las personas con este virus.
Aún así, para este gobierno “del cambio” y los sindicatos “charros”, se han empecinado en ser el “enemigo en casa”; o sea, ser los más acérrimos hostigadores de estos trabajadores del sector salud.
Derechohabientes a la deriva
Además, por si fuera poco, existe también el atropello a los derechohabientes por parte de las diferentes instituciones de salud pública con la cancelación o negación de citas medicas, de consultas de especialidades para el seguimiento al tratamiento de sus padecimientos; asi como no surtirles los medicamentos, en especial los controlados.
Por ejemplo, en los hospitales de especialidades del IMSS: La Raza y Centro Médico Nacional Siglo XXI, no hay cabida para enfermos que no tengan coronavirus. Aún, estén siendo tratados y con cita. A los pacientes y familiares no les dan otra opción de en dónde pueden acudir. Los dejan a su suerte.
Y, sin la posibilidad de atenderse en un hospital privado –como lo han hecho el mismo director del IMSS, Zoé Robledo o recientemente Omar García Harfuch, jefe de la policía capitalina-, por falta de contar con posibilidades económicas.
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