Bernardo López  

Es cierto que existe un tufo de desconfianza por los resultados en las elecciones presidenciales en México de 1988 y de 2006, sin embargo, el primer evento permitió que se creara una institución independiente del Gobierno para la realización de comicios y fueran los ciudadanos los encargados del conteo de los votos, además de la conformación de movimientos políticos-sociales que lucharon por el desarrollo de la democracia en México.  

Alrededor del Instituto Federal Electoral, ahora Instituto Nacional Electoral (INE), existen actos de corrupción por la presunta venta del padrón electoral, que apareció en una empresa de Estados Unidos. Por esta y muchas otras razones surge la opinión pública sobre una necesidad de transformar a esta institución, algo que pretende el pejelagarto.  

La cúpula del INE puede que no esté integrada por los mejores elementos, pero hoy es un factor de contrapeso para las elecciones que vienen, así como para la madre de todas las batallas, porque los consejeros electorales no son afines al proyecto de la 4T. Es cierto que podríamos acercarnos a procesos electorales imparciales en esta ocasión.  

Entonces, ahora lo que intenta el pejelagarto es hacer lo mismo que alguna vez combatió durante el régimen del PRI y del periodo posrevolucionario con los tecnócratas: controlar las instituciones que administran los procesos democráticos, no para volverlas mejores sino tenerlas a modo. Una duda que queda en el aire es, si ahora que es presidente y cuenta con todos los recursos para desenmascarar el fraude electoral de 2006 ¿Por qué no lo hace?, se la pasa quejándose del hecho, pero no le da solución.  

También el presidente Obrador se muestra a favor del voto electrónico, sin embargo, este sistema podría sembrar más dudas en la sociedad respecto de los resultados, pues la tecnología usada sólo la conocerían aquellos que la administran, así como de los expertos. Un ejemplo son las elecciones de Brasil, donde se tiene desconfianza acerca de los resultados, ¿Por eso Jair Bolsonaro tardó más de 24 horas en manifestarse?  

Es mejor mantener la máxima de la democracia en México: que los ciudadanos sean quienes organicen y cuenten los votos. No deberíamos permitir el voto electrónico en el país, a menos que se utilice la tecnología “blockchain”, para tener censores humanos que auditen los algoritmos que cuentan los votos y de todo el proceso electoral, pero espero que no lleguemos a este escenario.