David Hidalgo Ramírez 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cambio climático representa la mayor amenaza para el futuro de nuestra salud. Tan solo la mala calidad del aire que respiramos es la causa de más de 3 millones de muerte cada año, al ser una de las principales causas de cáncer. 

Las catástrofes naturales como terremotos, tsunamis, erupción de volcanes, tormentas e inundaciones, son solo una muestra de las consecuencias del colapso de nuestros ecosistemas, con lo que inevitablemente se vislumbra una grave crisis en la salud de quienes habitamos la Tierra. 

Adicionalmente, se ha demostrado la presencia de metales pesados y sustancias tóxicas en alimentos que debieran de cumplir con la función de nutrir nuestro cuerpo y, la emergencia sanitaria que enfrenta la humanidad como consecuencia de la pandemia por COVID-19, ha dejado al descubierto que los retos a los que nos enfrentamos parecieran realmente inalcanzables. 

Esta realidad está cambiando la medicina en México y en el Mundo y, entre los cambios destaca el de ofrecer al paciente el conocimiento que le permita tener el control de la salud en sus manos; esta es la propuesta que como naturópata he venido impulsando desde hace más de 25 años y, a través de la Confederación Mundial de Medicina Integrativa, Tradicional, Complementaria y Educación en Salud (COFEMITES), hemos emprendido acciones a través de las cuales, se busca el empoderamiento del paciente con el objetivo de que cada persona logre convertirse en un verdadero agente activo de su cuidado personal. 

En este “querer hacer”, es inevitable reconocer que conforme nos acercamos a esta inevitable realidad, volver la vista al pasado y redescubrir esa riqueza biológica que existe en nuestro entorno y que está al alcance de nuestras manos para lograr ese bienestar integral que es la esencia de nuestra naturaleza humana, es el mejor camino para reconciliarnos con el medio ambiente. 

Actualmente, en todo el mundo, millones de personas recurren a la Medicina Tradicional, principal pilar de la medicina, cientos de años antes de que apareciera la atención clínica convencional. Quizá sea por esto que la OMS avala que sus miembros aprovechen la gran contribución que el conocimiento ancestral aporta al bienestar de las personas. 

La Medicina Tradicional Mexicana ofrece un amplío mosaico de técnicas y conocimientos procedentes de distintas culturas y, en nuestros pueblos originarios parteras, hierberos, hueseros y curanderos, dedican su vida a mantener la salud física, mental y espiritual de quienes forman parte de una comunidad, estos colectivos en los que las relaciones humanas son el origen de muchas de las enfermedades que padecemos. 

¿Cuál es el futuro de nuestra salud? 

El futuro de nuestra salud va a depender en gran medida del conocimiento que tengamos del propio funcionamiento de nuestro organismo. Una vez que conozcas a detalle el funcionamiento de tu cuerpo, aprenderás qué acciones son las que te ayudan a prevenir enfermedades y es precisamente, previniendo, la forma en la que fortaleceremos ese blindaje con el que protegeremos nuestra salud y alcanzaremos ese Bienestar Integral que como seres humanos merecemos. 

Precisamente este es el conocimiento que nos heredaron nuestros ancestros y que encontramos en las prácticas de la Medicina Tradicional, prácticas que son parte de la cosmogonía en los pueblos originarios de México. 

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