Bernardo López
Fue la palabra que repetía Trump, echado para adelante luego de sobrevivir a un atentado en la localidad de Butler, en el Estado de Pensilvania, donde un joven de 20 años le disparó con una precisión milimétrica, desde una distancia de 120 metros.
Sin embargo, ¿Cuántas personas en Estados Unidos tendrían la capacidad de realizar disparos con tal precisión, para lesionar en una oreja y pegarle un tiro en un costado al expresidente? Afortunadamente el líder de los republicanos usaba un chaleco antibalas.
Otra duda que queda en el aire es ¿Cómo es posible todo el despliegue de tecnología y de servicios de inteligencia en Estados Unidos y no pudieron anular esa agresión? Parece contradictorio en un país que se dice la primera potencia mundial.
Otro dato extraño es la identidad del francotirador, porque tras los hechos fue difundido un primer señalado, de nombre Mark Violets, quien según las agencias internacionales de noticias fue abatido por agentes secretos, pero que la Casa Blanca, no confirmó al igual que los medios nacionales de Estados Unidos.
En la versión del segundo presunto tirador, Thomas Mathiew Crooksi, también el FBI dijo que fue abatido, sin embargo, se desconocen aún los motivos que orillaron a Thomas Mathieu a disparar contra Trump.
El caso es que nadie podría salir beneficiado de un hecho violento de esta magnitud. Ni siquiera Donald Trump, porque los ánimos en Estados Unidos podrían desbordarse al no respetarse los mínimos acuerdos de civilidad y democracia.
Parece que ahora que ven perdida la victoria de Joe Biden -pues los mismos donantes son quienes ya no están dispuestos a dar dinero al presidente demócrata- quieren arrebatarle el triunfo a Trump a la mala. Saben que el magnate es imparable e imbatible; es lo que necesita esa nación para volver a retomar su papel como líder internacional.
En la semana pasada también le dieron un fuerte golpe a la candidatura de Joe Biden, pues los grandes donantes del Partido Demócrata anunciaron la suspensión del envío de 90 millones de dólares si el presidente -quien presenta evidentes problemas cognoscitivos- mantiene su postura de mantenerse en la competencia.
Como dato curioso, en la revista The Economist que tituló “El mundo hacia el 2024” -donde se puede apreciar una sombra que podría ser de la ganadora de la elección presidencial de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo- se ve la silueta de Donald Trump con un signo de interrogación en la oreja derecha.














