José Luis Sosa
Se dice que es de humanos equivocarse, lo malo es no reconocerlo y tampoco corregir el rumbo, como lo podemos ver cotidianamente con nuestros legisladores y gobernantes que se equivocan, simplemente evaden la responsabilidad y culpan a los anteriores de lo que ellos están haciendo mal, consciente o inconscientemente, sin ética y los principios básicos de la honestidad, de la cual comúnmente adolecen, ejemplos tenemos muchos.
Uno de los que hoy por hoy más aqueja a los mexicanos es sin lugar a dudas la inseguridad que padecemos, que nos afecta en diversos sentidos, corrupción en ciertos elementos encargados de brindar seguridad a las personas y sus bienes materiales y que se van por el lado equivocado (algunos por amenazas de la maña), haciendo a un lado su obligación y responsabilidad ante la sociedad que a fin de cuentas es quien con sus impuestos paga sus sueldos, patrullas, uniformes y todo lo que se requiere para el desempeño de sus funciones policiaca, el cobro de piso que se ha convertido en un impuesto más, ya que el dinero que les exige la delincuencia organizada a comerciantes, empresarios, entre otros.
A final de cuentas ellos por lógica para no mermar sus ganancias se lo agregan al consumidor final generando una escalada de aumento en los productos y servicios, aunada a los incrementos por inflación en el mercado, las extorsiones en sus diferentes modalidades que cada día crecen y los maleantes van innovando para sorprender a sus posibles víctimas, los constantes asaltos a transportistas con lo que muchos de ellos han perdido la vida, el transporte público y sus pasajeros que los despojan sin piedad del poco dinero que con gran esfuerzo han ganado y en muchos casos se queden sin comer o poder pagar el transporte de los siguientes días para ir a su trabajo, al igual que de sus pertenencias personales, 61 periodistas asesinados, en lo que va del sexenio (el más violento de la historia).
En este periodo de gobierno morenista suman ya más de 171,085 homicidios (muy por arriba de los gobiernos anteriores), van 21 candidatos y políticos ejecutados, algunos otros amenazados o secuestrados, levantamientos, diversos secuestro que a través de los años no han podido erradicar, dan cifras que suben y bajan pero que en la realidad al igual que los robos, violaciones, entre otros ilícitos, no son en su totalidad denunciados por diversas razones y estos no aparecen en las estadísticas que constantemente por las mañanas nos presentan y que están por debajo de la realidad.
Y así podemos continuar enlistando lo que a diario padece la mayoría de la población sin importar su preferencia partidista, algunas víctimas esto abre los ojos a la cruda realidad y cambian su visión de las cosas, reconocen que se equivocaron en su apreciación personal e igualmente que su decisión al acudir a la casilla electoral no fue razonada ni la adecuada, este cuantioso grupo de personas son los que en las siguientes elecciones ejercen el “voto de castigo”, pero no podemos olvidar que también existe quienes a pesar de que el panorama no es para nada halagador para su presente, futuro de ellos, de sus familias y amigos, se mantienen fieles con adoctrinamiento a ofrecer su voto al mismo partido político y a los mismos candidatos que sólo cambian de color, más no de las viejas costumbres en el poder, que muchos critican pero que fueron de lo que López Obrados señala como “la mafia del poder”, de donde vienen una gran mayoría de ellos, y que muchos ingenuos o por conveniencia personal dicen que los aceptan por que llegan arrepentidos de su anterior comportamiento, y que como por arte de magia con una barita mágica ya son honestos, bien intencionados y muy capaces en sus funciones públicas. Y como lo mencionaba al inicio, el problema no es equivocarse, lo malo está en no reconocer que se equivocaron en sus apreciaciones personales al igual por el partido o candidato que votaron.














