Bernardo López

No es porque pertenezca al partido verde sino porque se le nota a leguas su inmadurez política a Samuel García, el gobernador-intento de precandidato a la presidencia-otra vez gobernador-de nueva cuenta intento de precandidato a la presidencia- y por fin (parece) otra vez gobernador de Nuevo León.

La recomendación que le hicimos desde este espacio es que tomara con calma el asunto y se esperara -junto con Luis Donaldo Colosio Riojas- a la contienda de 2030, ya con una experiencia mayor como representante del Poder Ejecutivo; sin embargo, le ganó el ímpetu.

Tan mal se veía la situación, que Luis Donaldo Colosio Riojas, alcalde de Monterrey, tuvo en mente solicitar la desaparición de poderes ante el Senado de la República, luego de percibir que no existía la capacidad de llegar a acuerdos entre el gobernador y el Congreso local.

El 1 de diciembre el Poder Judicial otorgaba varios recursos jurídicos a favor de Samuel y otros en pro de Luis Enrique Orozco Suárez, quien fue designado gobernador interino de Nuevo León, por el Congreso del Estado, el facultado para realizar esa tarea.

Tuvo que salir la Suprema Corte a poner orden, al otorgar una suspensión al Congreso de Nuevo León, para “reconocer y dejar a salvo la facultad del Poder Legislativo local para designar al gobernador interino”.

En el mismo comunicado de la SCJN se ratificó la decisión del Congreso local, de nombrar a Luis Enrique Orozco Suárez como gobernador interino y de su toma de posesión, además que negó a cualquier otra autoridad la potestad de nombrar al titular del Poder Ejecutivo de Nuevo León.

La falta de constancia provoca la percepción de que Samuel García aún se mueve por las emociones y no realiza un razonamiento profundo de sus acciones: si hubiera querido ser presidente, tuvo que haber renunciado completamente a la Gubernatura de Nuevo León para concentrarse en la candidatura por la presidencia de México, y no andar con medias tintas.

Después de lo acontecido, si se hubiese quedado de candidato, las personas ya no lo verían con seriedad, pues mostró que no le interesa gobernar Nuevo León, y cayó en las mismas acciones de Jaime Rodríguez Calderón, conocido como “El Bronco”.

También, a nuestro parecer, quien tiene el carisma con la población es la esposa de Samuel, Mariana Rodríguez Cantú, profesional del Tik-Tok e Instagram, con los cuales atraía a una gran cantidad de personas al proyecto de su esposo.El asunto de Nuevo León aún no acaba pues al parecer hay dos gobernadores: uno que solicitó licencia -aún vigente-, para después pedir su nulidad, y otro que fue designado por el Congreso local. En qué difícil situación colocan a los ciudadanos de ese Estado, pues van a ser quienes van a pagar por estos caprichos.