Bernardo López 

Hubo una frase que pasó desapercibida del presidente Obrador, en donde afirma que a los ciudadanos no les gustan las imposiciones, con relación a la sucesión presidencial, mostrando parte de su estrategia para lograr colocar a su delfín, que no es al que señala o prefiere más. 

De igual forma, si piensa que va a ser fácil poner a su sucesor solamente por su popularidad, que ronda los 60 puntos de aceptación, va a cometer el mismo error que los anteriores presidentes, que buscaron imponer a un cercano, pero fracasaron en el intento. 

El carisma que tiene el presidente Obrador con la población de México es un factor que va a influir en las elecciones, sin embargo, los ciudadanos saben diferenciar entre este personaje y los demás políticos, es decir, que la simpatía no se hereda, por lo tanto, no significa que quien abandere al partido oficial sea el seguro ganador en la elección presidencial. 

Aún falta mucho camino por recorrer rumbo al 2024, en donde las tribus que se han formado en Morena van a darse hasta con la cubeta con tal de imponer a su «gallo», como lo pudimos ver en la elección de consejeros políticos, donde hubo de todo. 

El peor enemigo de Morena es él mismo, pues son quienes se van a arrebatar las posiciones y quienes queden desplazados no van a sumar a su proyecto con tal de que no gane quien fue impuesto en la candidatura. 

De manera inteligente el senador Monreal realizó un repliegue táctico, al deslindarse de todos los actos de corrupción que desplegaron los equipos del partido oficial, quienes se dicen tener superioridad moral para señalar a los demás de corruptos. 

Cuánta hipocresía hay en las palabras del presidente Obrador, ahora que todo lo que decía combatir en el pasado sucede en el partido del cuál es miembro, y señala que lo que aconteció el fin de semana durante su proceso electoral no es comparable con lo que pasaba en otros partidos políticos. 

No importa si los miembros de las tribus de Morena usan las mismas mañas que en otras agrupaciones políticas, pues estas serán expiadas por su “mesías”, quien decide qué es una buena acción, aunque se parezca a todos los actos de corrupción que hemos visto en el pasado.  

Ojalá las personas puedan calificar bien lo que sucede en el país, para que hagan una buena decisión en el 2024 y no permitan imposiciones de ningún partido o personaje político.