Enrique Escobedo

Diciembre es un mes de evaluaciones. Es el cierre del año y los seres humanos tendemos a detenernos y reflexionar acerca de lo acontecido en el año que termina. Usualmente son cavilaciones sin rigidez metodológica, ni análisis pormenorizados respecto a las decisiones que tomamos y las consecuencias que pagamos tanto de manera individual, como familiar y tal vez en lo laboral. Son evaluaciones en materia de salud, economía y relaciones personales. Pero no es lo mismo en materia de Administración pública, pues el cierre del año implica confrontar lo logrado contra lo planeado. Significa medir con sustento y método lo programado, lo presupuestado y lo ejercido. De ahí que no es lo mismo el cierre del año para nosotros como individuos que para los responsables de la conducción del país.

Falta menos de un año para que acabe la actual gestión y nuestro deber y, a la vez, nuestro derecho es el de exigir rendición de cuentas a nuestro alcalde, gobernador y por supuesto al gobierno federal. Lo podemos hacer mediante escrito y dirigirlo al correo electrónico institucional de nuestros gobernantes o enviar la perticion al respectivo instituto de transparencia de nuestras entidades federativas o al Federal.  También, aunque usted no lo crea, puede pedir personalmente una copia de los informes de gobierno o escribir a mano una carta dirigida al gobernante, incluir el remitente y esperar legalmente la respuesta. También podemos consultar los resultados del INEGI o del Consejo de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) o del Banco de México. Con la información en nuestro poder tenemos argumentos sólidos a fin de decidir entre las dos opciones que se nos presentan el oficialismo con rostro de mujer y trasfondo autocrático o la oposición, también con cara de mujer, y de trasfondo la opción democrática, aunque Xóchitl demuestra sus lagunas de formación en materia de política y Administración pública. De ahí que es importante decidir con base en información.

Empero lo anterior no es suficiente, además de consultar cómo vamos en materia de desarrollo, es muy importante acudir a votar el próximo año. es significativo saber que las cifras y datos del cierre de este año apenas cambiarán el próximo y que es posible elaborar proyecciones y con las desviaciones estadísticas ya podemos inferir que el mañana ya llegó.

Por lo anterior ya sabemos que en materia de empleo formal y salarios mínimos el gobierno cumplió, también en subsidios a personas de la tercera edad. Pero no en materia de calidad educativa, ni en cobertura y prestaciones oportunas en materia de salud. Mucho menos en el rubro de atención a la seguridad pública. Por lo que respecta a la infraestructura para el desarrollo apenas satisfizo ciertas necesidades, abandonó el rubro ecológico y retrocedimos en la percepción de prevención y combate a la corrupción. El mañana ya llegó en ciencia y tecnología y la institución responsable de impulsarla se cierra al mundo exterior. Peor aún, el gobierno disminuye el apoyo presupuestario a la educación pública superior y a la única Universidad pública que no se le reduce recursos la ataca.

Es hora de evaluar, en lo personal, lo que hicimos, dejamos de realizar y lo que nos proponemos ejecutar el próximo año. También el gobierno debe hacerlo. México entra en una nueva encrucijada y las opciones no son tantas como yo quisiera. El futuro deseable y el posible son una dualidad que se construye desde ahora. El mañana ya llegó.