Enrique Escobedo  

La definición de un conjunto vacío se refiere a algo que no tiene extensión, pero es real debido a que es resultado de la existencia de la lógica formal. Es una figura matemática que pronto pasó a la filosofía y a las ciencias sociales. Veamos un ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, un equipo de ingenieros ingleses aeronáuticos estaba inspeccionando a los bombarderos que regresaron de una misión sobre Alemania y empezaron a escribir notas acerca de los daños causados en los aviones, pues su intención era reforzar la armadura en las zonas dañadas. Pero un ingeniero dijo que de ninguna manera se reforzaran esas partes, ya que significaba que esas perforaciones de balas no eran letales. Su propuesta consistió en reforzar las partes no perforadas, pues significaba que esas eran las partes débiles de los aviones. En otras palabras, los aviones que no regresaron del bombardeo se debieron a que la armadura no resistió los balazos y, por lo tanto, de los aviones que regresaron habría que reforzar las partes no perforadas. Ergo, el conjunto vacío existe. 

El hecho de que no veamos algo, no significa que no existe. Aún más, en política se dice que no existen vacíos de poder y el ejemplo es que, si alguien mete una mano en una cubeta llena de agua y la retira, inmediatamente el agua ocupará el lugar vacío. En otras palabras, los conjuntos vacíos existen, son objeto de estudio y no deben omitirse. 

Aún más, la idea del vacío en el espacio exterior como algo absoluto es discutible, pues la idea, hasta el momento es que el universo se encuentra, en estos momentos, en expansión. De ahí que los conceptos de espacio y vacío no son sinónimos. Por si fuera poco, en la filosofía existe eso que llamamos el vacío existencial, léase, esa condición humana de sentir apatía, depresión, desesperanza, soledad y desorden emocional. También es la sensación del proceso natural de la pena como resultado de la pérdida de algún ser querido.  

En otras palabras, la idea del vacío es un debate inacabable y no en vano encontramos que algunos sinónimos son hueco, deshabitado, vano y desocupado. Por lo tanto, el concepto se vincula a la nada o en el mejor de los casos a la oquedad, ese espacio hueco e insustancial al interior de un cuerpo.  

Tengo la plena certeza de que el actual gobierno no tiene vacíos de poder. La figura presidencial actual cada día concentra más y más poder y, sin embargo, cada día veo un gobierno vacío y carente de resultados. En otras palabras, el presidente López Obrador está convencido de que al acumular poder concentrado y centralizado, se ensanchan sus márgenes de maniobrabilidad y cree que más puede hacer en favor de su causa. Empero, paradójicamente, tanta acumulación poder le dificulta actuar, ejecutar y ser ágil administrativamente. Su ansiedad de evitar vacíos mediante la táctica de su presencia a toda hora y en todo el país genera amplios espacios de distanciamiento entre él y su equipo de colaboradores y, aunque no lo vea, también entre él y la sociedad que otrora lo apoyó. 

Que quede claro, de ninguna manera estoy insinuando de que él es un hombre vacío o hueco o que tiene una oquedad en su cabeza. El conjunto vacío está en su alejamiento de la realidad, en su obsesión por imponer su idea de sociedad y en su visión unidimensional de la historia. El conjunto vacío en el gobierno se vuelve tierra de nadie y, por lo tanto, lo estéril domina, los resultados brillan por su ausencia y la inacción se impone. La nada es, tristemente, nuestra realidad.