Bernardo López 

En una entrega anterior hablamos sobre la hipótesis de una repetición del fenómeno electoral que se dio en 2003, cuando los ciudadanos se decepcionaron del entonces presidente Vicente Fox Quesada, luego de percibir que no había cambios en la manera de solucionar los problemas del país, además de la persistente frivolidad. 

Como primer indicio colocamos la rifa del avión presidencial -que no rifa el avión presidencial- pues sería el inicio de una serie de referendos que nos mostrarían el pulso acerca de la empatía con el ahora presidente Obrador. Los resultados fueron catastróficos para el inquilino del Palacio Nacional, pues sólo el 16.5 por ciento de los seis millones de boletos -alrededor de 900 mil- fueron adquiridos por personas, el resto fueron autocomprados, regalados o endosados a grandes empresarios mexicanos. 

El segundo indicio llegó con las elecciones que se realizaron en Coahuila e Hidalgo, el domingo 18 de octubre, donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) arrasó en los dos estados. En la primera entidad obtuvo los 16 distritos de 16, es decir, el 100 por ciento; logró 415 mil 691 votos, o el 49.31 por ciento; Morena sólo alcanzó el 19.34 por ciento de los sufragios. En la segunda, hasta el último reporte, el PRI obtuvo la victoria en 32 municipios, mientras Morena logró seis. 

En 2018, Morena logró sendas victorias en esos dos estados, sin embargo, ahora no consiguió el triunfo en ni uno de los distritos en disputa. Otra teoría podría ser que el voto histórico de estas entidades volvió a su cauce natural, por ejemplo, en Coahuila, por lo general gana el PRI o Acción Nacional; en tanto, en Hidalgo, el Revolucionario Institucional es quien tiene mayor preferencia. 

Los resultados de estas elecciones cayeron de peso en Palacio Nacional, y no es para menos, pues es un síntoma que muestra una aversión a la 4T, donde se realizan las mismas prácticas de los gobiernos anteriores. 

El Ganso quiere estar en la boleta electoral del 2021, pues piensa que así va a lograr afianzar la victoria y emular lo que sucedió en 2018, sin embargo, no se ha dado cuenta que se ha convertido en un capital negativo, debido a los escándalos de sus más cercanos colaboradores, además del misil Pío, que lo sacó de su centro de gravedad y lo colocó en el nivel de pejelagarto y no de peje como se autonombra.  

No hay ninguna obra o trabajo que haga, es más, ni los spots frívolos sobre béisbol van a poder revertir la imagen negativa que se ganó con la evolución de sucesos alrededor de Pío López Obrador.