• Cientos de devotos a San Judas Tadeo y compradores en mercados de Sonora y La Merced, hicieron caso omiso al llamado de las autoridades, a pesar de que la Ciudad de México ha sido duramente golpeada por el número de contagios y muertes provocadas por el Covid-19. La COPARMEX local hizo un llamado a todos los capitalinos para conducirse con profundo sentido de responsabilidad y solidaridad para acatar las medidas de seguridad sanitaria y advirtió que los contagios están aumentando por la falta de conciencia y responsabilidad ciudadana.  

Guillermo Pimentel Balderas 

En varias enciclopedias, se define a la devoción como la entrega total a una experiencia, por lo general de carácter religioso. Se acentúa: Es la irresistible atracción hacia una idea, una persona, un rey, un santo, un dios, una persona amada o un ser vivo. 

En tanto, la tradición es la transmisión de costumbres, comportamientos, recuerdos, símbolos, creencias, leyendas, para las personas de una comunidad, y lo que es transmitido se convierte en parte de la cultura. 

Este 28 de octubre, la devoción relegó a la pandemia pues haciendo caso omiso al llamado de las autoridades para protegerse del Covid-19, por la situación complicada que hay en la Ciudad de México, que ha sido duramente golpeada por el número de contagios y muertes provocadas por el virus, cientos de devotos de San Judas Tadeo, denominado patrono de los casos difíciles e imposibles, se arriesgaron y no faltaron a la cita en la Iglesia de San Hipólito, en la Alcaldía de Cuauhtémoc.  

Y, en la Alcaldía de Venustiano Carranza, en los mercados de Sonora y La Merced, también cientos de personas, por tradición, por el “Día de muertos” y “la temporada decembrina”, se aglomeran para hacer sus compras desoyendo las medidas de emergencia sanitaria y, a costa de su sanidad. 

A pesar de la alerta salubre por la epidemia que, las autoridades de la Ciudad de México han difundido ampliamente y que, inclusive, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, lamentó que por décima octava semana se mantendría el semáforo naranja, con alerta (¿a roja?) por Covid-19, no basto para que la fe, la creencia, la devoción, la tradición o, quizá, la falta de conciencia y responsabilidad ciudadana, prevalecieran a costa de la propia salud. 

CDMX sin responsabilidad ciudadana 

Ante esta realidad, el líder empresarial en la Ciudad de México, Armando Zúñiga Salinas, hizo un llamado a todos los capitalinos para actuar con profundo sentido de responsabilidad y solidaridad para acatar las medidas de seguridad y sana distancia y, por supuesto, a hacer uso razonable de actividades públicas. 

Refirió que hoy se requiere que, en unidad, todos los capitalinos aportemos lo que esté en nuestras manos para intentar controlar la pandemia, pues “la mayoría de los contagios no se están dando en los negocios y las empresas… los contagios están aumentando por la falta de conciencia y responsabilidad ciudadana”, acotó. 

El empresario en seguridad privada, dijo que es necesario romper el falso dilema  

entre cuidar la salud o cuidar la economía… “ambas cosas son fundamentales”, subrayo y, agregó: “Quizá ya se nos olvidó que apenas hace 6 meses la Ciudad tuvo que cerrar todo tipo de actividad económica no esencial y pedirle a la gente confinarse voluntariamente en casa para cortar la ruta de los contagios”. 

El dirigente de Coparmex-CDMX, demandó la unidad de todos los capitalinos y la aportación en lo que esté en nuestras manos para intentar controlar la pandemia y enfrentar los efectos en la salud y en la economía que ha provocado la epidemia pues debe ser el mayor reto de unidad y solidaridad al que debemos atender. 

Clamó que llevamos ya 18 semanas en semáforo naranja… ¿por qué no nos unimos para cuidarnos entre todos e intentar pasar a semáforo amarillo en los próximos 15 días?… deliberó. 

Finalmente –por medio de un mensaje videograbado-, recordó Zúñiga Salinas que prácticamente el 90% de la actividad productiva está basada en actividades de servicios, por tal motivo un nuevo cierre de actividades colocaría al borde de la muerte a miles de empresas y empleos. 

La pregunta es… ¿de verdad queremos llegar a eso?, objetó.