Bernardo López
La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quiere ser presidenta de México, pero le huye a rendir cuentas a la población de la CDMX, pues el formato que acordaron los diputados impide un intercambio y contraposición de ideas; el evento se redujo a un diálogo de sordos.
Los legisladores presentaron su posicionamiento con descalificaciones o alabanzas, aunque eso era lo que más permitía el formato, pues hubiera sido más interesante que le formularan preguntas y que la jefa de Gobierno tuviera la obligación de responder.
Los diputados pasaron de calificar a la jefa de Gobierno como “regenta” a defender el indicador de popularidad o a justificar las acciones del ejecutivo. Mientras, Claudia Sheinbaum se dedicó a elogiarse sin hacer autocrítica de los graves accidentes que han ocurrido durante su administración, porque ya son tres años al frente de la ciudad y por ningún motivo puede decir que los gobiernos anteriores tienen la culpa de sus acciones u omisiones.
El sello de esta administración será la de cero rendición de cuentas, a pesar de los graves eventos trágicos que la han envuelto y que siguen sin resolverse, con la apuesta a que las personas los olviden y no exijan resultados.
Lo positivo del evento es la nueva correlación de fuerzas en el Congreso de la Ciudad de México, donde los miembros de la bancada de Morena intentaron por varios medios evitar que la comparecencia de la jefa de Gobierno fuera presencial, sin embargo no lo lograron.
Esta reestructura de la geometría política va a ser interesante a la hora de que los legisladores analicen los Presupuestos de Ingresos y Egresos de la ciudad; ¿Veremos un reparto más equilibrado, donde ya no habrá “donaciones” por la fuerza de los organismos autónomos o de los poderes legislativo y judicial?
Las discusiones van a ser fuertes, pero la fortaleza que obtuvo la oposición permitirá una mejor administración del dinero. Los caprichos del ejecutivo ya no podrán ser impuestos, por el bien de la ciudad. Y ejemplos sobran, como el retiro unilateral, de la estatua de Colón, en Paseo de la Reforma, para colocar la representación de una mujer de las etnias de México. La segunda mitad del Gobierno de la ciudad será muy difícil para el ejecutivo, al no estar acostumbrado a construir acuerdos y dejar que la soberbia les dicte sus acciones. Solamente espero que la población que sale todos los días a buscar el sustento se beneficie de esta nueva configuración política local.














