Bernardo López

Los hechos ocurridos en Texcapilla, en el municipio de Texcaltitlán, Estado de México, son trágicos desde cualquier punto de vista, porque la extorsión de la que son víctimas los agricultores parece una acción regular en aquel poblado, donde las autoridades no han podido brindar la seguridad para que los habitantes puedan llevar a cabo sus actividades con paz.

Entonces, si las autoridades no pueden proporcionar seguridad pública a los campesinos, ¿Los comuneros de Texcapilla que enfrentaron a los integrantes del crimen organizado actuaron en legítima defensa?; para eso consultamos el párrafo segundo, del numeral cuarto, del artículo 15 el Código Penal Federal, que aborda el tema de la “defensa legítima”.

En la norma señala que es “el hecho de causar daño a quien por cualquier medio trate de penetrar, sin derecho, al hogar del agente, al de su familia, a sus dependencias, o a los de cualquier persona que tenga la obligación de defender, al sitio donde se encuentren bienes propios o ajenos respecto de los que exista la misma obligación; o bien, lo encuentre en alguno de aquellos lugares en circunstancias tales que revelen la probabilidad de una agresión”.

El mismo artículo indica que las personas se excluyen del delito cuando “se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocación dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido o de la persona a quien se defiende”.

De acuerdo a estos datos jurídicos, les da la razón a los pobladores de Texcapilla de defenderse de las personas que los estaban agrediendo, aunque en la defensa se utilizaron diferentes tipos de armas, que solamente los peritos pueden calificar la “racionalidad” de los medios empleados.

Los comuneros solicitaron la protección de la seguridad pública, por posibles represalias, aunque estos hechos nos hacen recordar el surgimiento de autodefensas en varios lugares de Michoacán, Guerrero, y más reciente, los que crearon transportistas en el Valle de México, luego que denunciaran cobros de piso.Otro caso muy simbólico es Cherán, Michoacán, donde las mujeres se levantaron en armas para defender sus bosques e instauraron un autogobierno y crearon un Concejo del Pueblo, integrado por comunitarios. Posiblemente, el surgimiento de autodefensas no sea la mejor solución para enfrentar las extorsiones del crimen organizado, pero a eso orillan a las personas, quienes no encuentran soporte gubernamental, el obligado de brindar paz y seguridad a los mexicanos.