• Once organizaciones campesinas proponen elevar el presupuesto del PEC para 2023. Consideran que es imprescindible reorientar el gasto para avanzar en la transformación por un sistema agroalimentario justo, sostenible, saludable y competitivo 
  • Hoy, las trasnacionales siguen dictando el modelo de la agricultura en el país 

Guillermo Pimentel Balderas 

En conferencia de prensa dirigentes que conforman el Movimiento Campesino, Indígena y Afromexicano “Plan de Ayala Siglo XXI” (MCIAPASXXI), dieron a conocer su propuesta de incremento al Programa Especial Concurrente (PEC) como una acción decisiva para la consolidación de la reorientación del presupuesto rural.  

María Leticia López Zepeda (Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo –ANEC-), Emilio López Gámez (Central Independiente de Obreros, Agrícolas y Campesinos “José Dolores López Domínguez” -CIOAC-JDLD-) y de la Unión Campesina Democrática (UCD), José Duran Vera, consideraron que la propuesta del MCIAPASXXI alcanza una cifra de 417.4 mil millones de pesos para el PEC 2023, un incremento de 14.2 mil millones de pesos con respecto a la propuesta del ejecutivo federal de 403.2 mil millones de pesos, “considerando acciones justas, viables e imprescindibles para avanzar  en la transformación por un sistema agroalimentario justo, sostenible, saludable y competitivo”. 

Expusieron que el PEC desde su nacimiento ha estado concentrado abromadamente en las unidades de producción más capitalizadas del país. “Básicamente, ubicadas en los distritos de riego y en los estratos de producción orientadas al mercado externo, excluyendo al campesinado y los indígenas, aunque estos son los principales productores de granos”. 

En entrevista con este reportero, el líder nacional de la UCD, consideró que el recurso que se destina al PEC, no es suficiente porque excluyó a todos los campesinos medios del país, a los que siembran entre 20 y 40 hectáreas que son los que aportan del 80 al 90 por ciento de los alimentos del mercado interno.  

Reajustar la política agropecuaria para que este sector de la economía campesina tenga acceso al presupuesto y se pueda iniciar una transformación real hacia un sistema de agricultura en que no prevalezca el fertilizante químico, plaguicidas, sino que se asesore, desde la Sader, una visión agroecológica, de manera real y no con discursos o con conferencias, sino que pueda haber programas reales que impulsen la producción nacional.   

El ingeniero agrónomo afirmó que estamos en momentos terminantes para consolidar el rescate del agro nacional como parte esencial de la cuarta transformación, como única vía para revertir la crisis ambiental, alimentaria, social y económica del sector agroalimentario heredada de las políticas anti campesinas.  

“Pugnamos por encaminar a México por un rumbo diferente al neoliberal que implica una nueva estructura de las políticas públicas en armonía con la nueva política agrícola expresada en el Presupuesto del “Programa Especial Concurrente” (PEC), y con un mejor manejo del gasto público rural”.  

Reflexionó en el sentido de que en la coyuntura, es recomendable, para el 2023, mantener un crecimiento del monto del PEC en términos reales, donde el eje central no sea únicamente el valor, sino profundizar en la reorientación de las estrategias específicas que permitan liberar el potencial productivo de las pequeñas y medianas unidades de producción y se orienten de manera urgente, sistémica e integral y a nivel nacional, hacia nuevos paradigmas sostenibles emanados de la agricultura agroecológica. 

Con relación al padrón de Agricultura-Bienestar, dijo que el que se elaboró respecto a los beneficiarios de los pequeños productores no es satisfactorio y recordó que, como se ha denunciado, la manipulación que hicieron los Servidores de la Nación, para incorporarlos al padrón. Insistió en depurarlo para incluir a todos los que quedaron fuera por razones no muy claras, y que cumplieron con todos los requisitos y que, hasta el momento, no están siendo apoyados. 

No tienen ningún respaldo, no hay ningún programa de fomento de infraestructura para canales de comercialización y, ellos, están asumiendo su costo de producción a través del presupuesto que les ponen en disposición los proveedores, los que les venden las semillas, los fertilizantes, la maquinaria. Son campesinos que no están recibiendo los apoyos necesarios. 

Se le pregunto: ¿Quién está fallando: el presidente o sus funcionarios responsables del sector? A lo que respondió: “hoy, las trasnacionales siguen dictando el modelo de la agricultura en el país. No se ha combatido para nada y la cabeza de la Sader (Víctor Villalobos), sin duda, está en esa lógica, es parte de ese proceso que es la consolidación de la agricultura capitalista, de la visión de la revolución verde y no hay disposición, por tanto, de la Secretaría para cambiar este esquema”. 

Aseguró que la agricultura capitalista no necesita un dinero fiscal y crítico que tampoco se está apoyando a quienes realmente está produciendo la mayor cantidad de alimentos para consumo interno. Lamentó que los sistemas de comercialización que hay ahora, a través de Segalmex, son deficientes. No hay modo de que los campesinos puedan venderle y tener el precio de garantía, porque hay una enorme manipulación al igual que los padrones de agricultura bienestar, pues solo se puede comercializar si se está en el padrón, pero, se utiliza el nombre de los que están en él para beneficiar a otros. Segalmex, solo está sirviendo para la importación. “Con Manuel Cota al frente, esperemos que no se repita la corrupción como sucedió con Ignacio Ovalle”. De igual manera, con muchas mañas, se trabaja en la Procuraduría Agraria, en la Sedatu, y en el RAN. 

Durán Vera, adelantó que esta propuesta al PEC 2023 será presentada a la Cámara de Diputados, a fin de que los integrantes de la Comisión de Presupuesto la conozcan. “Estaremos presentes para dialogar”, registró. 

Correo: guillermo.pumageneracion1979@gmail.com