- En Chihuahua se vive un clima de impunidad por las complicidades que existen entre el crimen organizado y las autoridades. Desplazan poblaciones indígenas, facilitando el despojo de sus tierras y recursos naturales, denuncia RELAJU Sección México
Guillermo Pimentel Balderas
La Sader en un boletín oficial –triunfalista- que título: “Avanzan Agricultura, gobierno de Chihuahua y cebolleros para cumplir protocolo de inocuidad”, se jacta de que en lo que va del año, se han realizado cuatro reuniones regionales con productores de Chihuahua para difundir los beneficios de la certificación en Sistemas de Reducción de Riesgos de Contaminación (SRRC) y que, en paralelo, se han llevado a cabo tres eventos de capacitación dirigidos a los 25 productores que cosechan el mayor volumen de cebolla en la entidad.
En tanto, los integrantes de la Red Latinoamericana de Antropología Jurídica (RELAJU) Sección México, que la integran académicos y activistas, difundieron que los hechos acaecidos en la Sierra Tarahumara -en Chihuahua-, con el asesinato de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín Mora (en el templo de Cerocahui), no son casos aislados, “son parte de una estrategia de control territorial que ha provocado el desplazamiento de población indígena, facilitando el despojo de sus tierras y recursos naturales”.
Además, denunciaron la violencia criminal que asecha el territorio rarámuri y que el 20 de junio pasado dejó un saldo de cuatro personas secuestradas, incluyendo un menor, una mujer y dos sacerdotes asesinados y desaparecidos.
RELAJU en su Sección México, que trabaja a favor de los derechos de los pueblos originarios, en esta ocasión, dieron cuenta que el secuestro, la desaparición y el asesinato de indígenas rarámuri y de luchadores sociales religiosos y laicos que trabajan con ellos, ha sido posible por el clima de impunidad y las complicidades que existen entre el crimen organizado y las autoridades.
Lamentaron el asesinato de los sacerdotes jesuitas quienes tenían décadas acompañando las luchas de las comunidades rarámuri y murieron por defender la vida de uno de sus feligreses.
“La desaparición de los cuerpos de los dos religiosos, así como el secuestro de los cuatro habitantes de Cerocahui, son parte de las estrategias de terror utilizadas por el crimen organizado para mantener el control territorial de la región”, acusaron.
Insistieron en que los hechos acaecidos en la Sierra Tarahumara no son casos aislados, “son parte de una estrategia de control territorial que ha provocado el desplazamiento de población indígena, facilitando el despojo de sus tierras y recursos naturales”.
De forma categórica demandaron la búsqueda inmediata de las personas desaparecidas, la recuperación de los cuerpos de los religiosos asesinados y la investigación efectiva y expedita de estos hechos de violencia.
En otra información, la Compañía de Jesús, de los jesuitas de México, clamaron justicia y alertaron que hechos de violencia como los ocurridos “no son aislados” y que en la sierra tarahumara como en otras regiones el país, “enfrenta condiciones de violencia y olvido que no han sido revertidas”.
Agregaron que “todos los días hombres y mujeres son privados arbitrariamente de la vida”, como ocurrió con los sacerdotes jesuitas, situación que revela “el dolor que vive nuestro pueblo por la violencia imperante”.
RELAJU en su Sección México y los jesuitas de México, exigieron un ¡Alto a las violencias contra el pueblo rarámuri y sus defensores!